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19 Septiembre 2009

Versos Heridos-canto al desamor y a la melancolía...Agustín Cruz Morales.

 

Versos heridos-(canto al desamor)-poemario

Versos heridos-canto al desamor

Agustín Cruz Morales

Prólogo

Al entregar al universo del romance, mi obra... Versos Heridos, (canto... al desamor) quisiera se entienda también, que junto a ella, entrego profunda parte de mi espíritu, y su sentir.
Es en este genero romantico, donde mi inspiración, siente más, la necesidad de escribir, y expresar; lo que atormenta mi mundo interior. Lo que reclama luz, lo que ruego llegue a ustedes, y que de su sentir sientan todo su fragor.

Versos Heridos... será tal vez,sólo un punto en el albor, del mundo imenso de la poesía, en el linaje del desamor.
Todos sabemos de la gran hemosura, del mundo romántico, y de autores y poetas, que han transitado por el. Pero, que atrayente es ese espejo, en su cascada, y el saber gratamente, que todos del romance, algo hemos hablado, algo hemos escrito; algo hemos compartido.

El juntar en cita mística las palabras, y con domador espíritu, tratar al rebelde idioma, significa internarse, en el universo inmenso; del romance.
Allí podemos encontrarnos con la hermosa, o tal vez doliente inspiración, y aquellos himnos de siempre... la lira,los versos, y la poesía. Quienes mostrándonos esa enorme imensidad de sus dominios, nos llevan sobre collares de perlas y lágrimas, por la inquieta púrpura dorada... y sin igual melancolía.

Luego, seguidos por una muchedumbre interminable conformada por corazones lastimados, melancolias ensangrentadas, dolientes emociones, o harapientas ilusiones... nos enseñarán, ese gran imaginado valle del amor, del dolor, y del desamor.
Por ahi se asoma el inquieto pensamiento, y... es tan profundo, el abismo que lo aleja, sin embargo, llega. Luego se detiene... mira, siente, llora, y después; lo cuenta todo.
Así... Versos Heridos forjará sus luchas, en una época de frias materias, contra el desamor, y el antisollozo, donde poco parece, que importa el verso, y su canción. Sin embargo, tenaz es su empeño, y como romántico guerrero, ojalá conquiste de todos, el más sublime premio para sus consuelos... sus corazones.

Quisiera una vez más, agradecer, a Dios Padre Todopoderoso, y sólo a Dios Padre, Todopoderoso. ¡YHWH es su legítimo nombre ..!. por el consuelo que siempre dioee a mi vida. Por su amor, por su permiso, y por su perdón. Por permitirme conocerlo más, y más, a través de su obra.

Gracias Padre Celestial, Por esta honda inspiración, que habita siempre en mi corazón, y que una vez más, puedo, con mis lectores...¡compartir!

el autor.

PRESENTACiÓN

Es inmenso el placer, que nuestra editora siente, al publicar, otra obra, de.Agustín Cruz Morales
Es muy opcional, y bastante singular, el avance de nuestros autores, por escribir, y legarnos sus obras, contribuyendo así, a enrriquecer más; nuestra amplia literatura. Por eso, conocedores de vuestra avidez, hacia la cultura, ponemos a su disposición Versos heridos, y su contenido doliente.
Agustín... ya habia ingresado al sentido mundo del lirismo romantico, de versos en prosa, con su primera obra Versos Lirica y Poesías, que como era de esperar, alcanzó enorme transcendencia, en los lectores, cautivados por este genero literario.
Es aqui, donde el autor comienza, a mostrarnos, su doliente mundo interior, expresando el ensueño, del amor en ruegos, y al final, el rechazo ocasionado; por el desamor.

Sin embargo, con la llegada de Versos heridos, nos daremos cuenta que Agustín, va alcanzando alta madurez, y expresión en su letra.sin olvidar su estilo, conmovedor, doliente, y estremecedor
.
Versos heridos en letra de su autor, expresa una profunda imaginación, al comenzar, su obra. Así, enlazando el inquieto pensamiento, con imaginados
y lejanos universos, el autor siente en esos infinitos, la cercanía de errantes mundos, y astros en clamor.

Sin olvidarse jamás de Dios Padre nuestro supremo hacedor dedica parte de su avance al todopoderoso, en reverentes, y armoniosos versos, dedicados a su divino amor.
Luego internandose, en un íntimo yo personal, evoca dolientes recuerdos de su niñez, con matices de su adolescencia, para luego, en sentidas frases, nombrar el amor falaciego, y su gran aliado...
¡el desamor!
En heridas páginas, donde su pluma, estremece en sensaciones las letras en su expresión, encontramos en su lira profunda, la agobiante situación de su espíritu; y la flagelante opresión; al corazón.
Así, vestidas en aquel duelo tragico, y al pie de su epicedio, las frases llegan, y creemos seguirán llegando, heridas y dolientes; cada vez que leamos Versos heridos, en su profunda expresión.

Quisieramos expresar, nuestro reconocimiento, para .Agustín Cruz Morales, escritor, compositor, y poeta tumbesino, y su obra... Versos heridos. la cual Sabemos, que al salir a la luz, luchará por ganarse un lugar en vuestros corazónes.
Pero tambien sabemos, que esta obra, es de parte del autor, otro pequeño aporte, para esa gran inmensidad, que envuelve al romanticismo, donde el amor... aunque se encuentre entre inviernos herido, siempre será por vosotros ¡el más hermoso elegido!.

La editora.

Versos Heridos:

Hoy traigo, un mensaje profundo,
tan hondo, y sentido, es su mundo,
que con melancolia, en sus letras...
parece llorar.

Hoy traigo un mensaje profundo,
doliente, y sentido,
mas...¡siento frio ya!

Veo, revolotear, mis miedos,
y, temblar mis olvidos,
y, la punzante, tristeza,
reza, y no la puedo de mí; apartar.

Luego, parece herida,
la lágrima, por mi mejilla,
que cae, al suelo misero, en su penar.
¡Oh no!...no es mi lágrima,
estoy, sientiendo pesar...
lo que está escapando, es...¡mi vida!.

Se estan apagando, los fogones,
y la lluvia cae, cruel, y, herida.
En derredor hay nieve,
y la melancolica bruma,
parece espíritu, que va a llorar.

Siento en duelo, la materia toda,
y la inspiración, que en cortejo va,
conmueve, a mi espíritu...
que tal vez...¡ya no encuentre paz!
No sé, si llegue, y quizas seré,
cuál estio, en frio suelo,
avido de consuelo...avido del manantial.

Quizas...yo, sea parte,
de una incesante caida,
cuál, sonido de cascada, sin cesar,
y las palabras, llegando,llegando,
no las puedo olvidar.

De a pocos, el dolor aumenta,
mas, el fresco viento,
en transito...no es quieto,
y, junto a el...te vas

Ya mi pupila, recoge, lo que abarca,
mas, tú, flor lejana, te quedaste allá.
Pero ¡oh!... tal vez llegues
junto a la frescura... junto a la paz,
junto al emitido, sentimiento dormido,
pues tal vez... soy el manantial.

¡Pero mira!... sabemos,
que son, diferentes, las heridas...
y, distintas, sus causas, y razones.
También, son diferentes,
las sangres, que riegan los corazones.
Mas, lo que aquí escríba,
o, calle ahora...
lo dirá el verso,
lo gritará la lira....lo contará mi tristeza,
en pos, de sus sentidas emociones.

******************************************************************************
Sentida... ¡Inspiración!

Sentido, lejano, o... tal vez perdido,
el sentimiento dormido,
su gran afán, emitió.

O, tal vez, en mágico verso,
recogió, con su redentora mano,
de su encantado universo...
estrellas, en forma de corazón.

¿Lo presientes tú?... ¡lo siento yo!
es incontenible explosión.
Y en iris de color,
se mostrará, cuál cielo,
en tu pupila; que lo acogió.

Está cerca.... ¿lo sientes?
¡sí!...es tu alegría, es tu dolor.
Es melancolía, lira...fulgor,
tus noches silentes,
o, tal vez... ¡sólo yo!

Existe aquí...mora en ti,
está tu amor doliente,
en melancolía, sin voz.
Es poesía ardiente,
demente devoción
es lira... y canción.

Es suplica en tu ruego,
cálido instante, en tu oración.
¿Dónde va?... ¿dónde viene?
¿lo sabes tú...? ¡lo ignoro yo!
II

Yo vi, una vez glaciares,
derretirse, junto a la fría bruma,
para ser fugitiva agua...
y, dolientes suelos, regar.

Luego, en inmensas alas,
quiso ser mar, la laguna.
mas, llorando una incaica puna,
me mostró la andina pena...
de mi Perú... que no podré olvidar.

Llegó hasta allí, una doliente melancolía,
entonces la inspirada lira,
recitó dolientes versos...y lloró,
¡qué mira! hasta hoy, esa tristeza,
vive en aquel lugar.

-¿Qué sucede?...- pregunté-
entonces sentí correr,
en amazonas o, marañón,
fugitivas aguas, sin responder,
a la inquietud; de mi corazón.

Pues... sí hoy que en letras,
volverá a llorar el verso,
y va ser dolor; el amor...
penitente, vuelve a preguntar, mi pluma...
¿por qué sufre, el corazón?

Pregunté, a la inspiración,
y respuestas ofreció.
En trinos dorados, y en hilos de luz...
así... otra vez, quiso ser día...
otra vez, fue noche,
quizá, amor, y también desamor.

Otra vez...fue, tras mágicas huellas,
recogiendo de su cielo estrellas.
y al vestirlas de oro, y púrpura,
llámolas otra vez,
melancolía, perdón amor...y dolor.

Otra vez...callada la inspiración... ¡despertó!
de su doliente ensueño,
y en liras...pletóricas en su fulgor.

¿Por qué lo hizo?
pues al sentir conmovida,
aún mi herida...
en letras su dolor, aquí vertió.

¡Mira!...es fatua la expresión,
cuando en forma de corazón,
la inspiración...al espíritu llega.

Encerrada en versos,
flechada en rezos,
lacrimosa, y doliente...
¿qué... le queda?

Es tardío también, que el espíritu,
al cuerpo se aferre,
cuando la muerte...
del mundo de materias,
separarlos quiere.

Es inmenso el camino,
parece poco lo andado.
¡Recorremos tanto!
sufrimos, y anhelamos,
y al final, caemos en lo mismo...
¡la muerte y el pecado!

Es Dios Padre, YHWH... lo único bueno,
somos opresión de lo ajeno,
Supremo... es lograr, su perdón,
pues aquí, se queda, lo logrado...
y sólo importa; llegar a su lado.

Parece flameante el espíritu,
si doliente...
separarse, no puede del cuerpo.
Inquieto en destrozos, se agita,
se acerca...y reclama, la muerte,
no llega... ¿qué pasa...?
¿por qué aún, hay vida?

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III

En azuladas pestañas,
de perdidos luceros,
quise ver de esta vida...la esencia.
Fue hiriente el dardo,
que me dio respuestas,
y créeme... vi todo... ¡y, no pude verlo!

¡No! pude... pues lo que vi, alguna vez,
se quedó lejos, muy lejos.
abandonado por mis deseos,
sentí escaparse, mis anhelos.

Soy como árbol en inviernos,
sin encontrar primaveras,
voy buscando refugios...
en los ríos, y en los cielos.

Agita, y se agita, cual flecha mi alma,
y en adioses amargos,
siento del néctar, al tiempo,
libar ambrosías...
donde son su alimento, mis desvelos.

Ya en lejanías ultimado,
lloro, desconsuelos.
Y en licores de orquídeas...
veo playas, agitados pañuelos,
y muy triste, la rivera.

Nadie como yo sintió,
al lenguaje, en el tiempo, un velero.
Que agitados los versos, en mares trémulos,
sacudieron playas, y muelles.

Nadie jamás sintió,
al destino marinero,
la única alegría, que conocí,
es sólo, el amor de Dios Padre YHWH,
su palabra...y su verso.

Es vano mi esfuerzo pues,
nunca alcanzo, lo que quiero.
felicidad en vuelo, ya parece te tengo.
¡Oh! Pero... todo se desvanece,
todo va desapareciendo...
¡oh! todo es final... ¡todo ha sido un sueño!

Como tierna epopeya... o, ¡insultante odisea!
es mar, y cielo...
¡no! no... nada lo asemeja,
sólo es viento, que, al pasar todo...besa.

Cual tapia en infinitos,
separando constelaciones.
En lúgubres edades...al caer...
¿qué superficie la acoge?

Es astral roca centellada,
flecha, que el espíritu sopla.
Y llega tan lejos... ¡ya no puedo verla!
¿qué sucede?...es la vida que escapa.

Superficie pequeña, de inmenso universo,
eres Tierra, y acoges, nuestro ego centro.
Endiosados miramos, lo hoy, aquí logrado,
pero...somos sólo hombres,
¡bah!... ¡no somos nada!

IV

Así pues...cuantas veces,
en reflexiones, el espíritu se recoge.
Pletóricos de realidades,
miramos verdades.
Sabemos la verdad de la historia...
su pasado...y sus debilidades.

Débil es también el estío,
que sin calor...deja la playa olvidada.
Es cual corazón,
que en universos de amor,
permanece en soledad, casi anhelada.

Como, un capullo de rosas,
que a las caricias, del amor,
sus pétalos, abre.
Como triste amanecer,
de los niños, que pernoctan,
en la fría calle.
Parece pena, que en lugar de llanto,
fuera, un lacrimoso, canto.

Semejante, al mirar triste, e impotente,
de niños desamparados,
que en las noches navideñas,
y en todas las esquinas,
sólo acarician, los juguetes,
con sus ojitos, ¡navidad de vitrinas!

Es como si la mezcla,
de encontradas, emociones,
a desfilar llegan,
llenando, sólo, de melancolía,
nuestros corazones

Llanto de violines, como si en ellos,
la tristeza, de crepúsculos,
enjuagara, junto a un rocío, de rosas,
sus lágrimas matutinas.
Como cruel resultado,
de una pasada noche,
llena de llanto,
y, de hondo quebranto.

Cual gemidos, de estrechas, grietas,
que en per cápitas hendijas,
apretar parecen, la garganta,
de algún, entristecido, viento.
Arrancándole, agónicos gemidos,
cual lamentos que nadie escucha,
lamentos, agónicos, y perdidos.

Es agonía de un corazón,
prisionero, por un dolor lacerante,
Cual nómada, perdido, y errante,
en inmenso charco,
con su sangre, vierte,
sus luchas, afanes, pasiones,
y, sus perdidas, ilusiones.

Así, a veces, escucho, a la nota ignota,
un sonido tímido, arrancar
Parece querer, el delicado tono,
de una gota cristalina, imitar,
cuando a un manantial, transparente,
y sereno... cayendo, va.

tal vez, es, mi imaginación,
que entre la realidad, y su fantasía,
llevando va, a su antojo,
mi penar, y mi alegría,
por lugares, sin pensamientos,
y, sin estadías.

¡oh! imaginación, tardía, cuantas veces sentí.
en tu llamado, tu imantado acercamiento.
Tan atrayente, donde escribiste, a través,
de mi pluma, lo que te inspiraba,
el idílico, momento.

Imaginación... ¿porqué tantas veces,
sin consultarme, me llevaste,
por perdidos, caminos?
Acercándome, cada vez más,
y, más, a la osadía.
Infringiendo gran desafío, a la realidad,
al llenarla de fantasía
A veces, a mí llegas, romántica,
otras veces triste, y también, orgullosa.

Cuando llegas triste, arrancas de mi alma,
melancólicas poesías.
Cuando llegas alegre, me conduces,
por hilarantes, momentos infinitos.
Y, cuando estás orgullosa, pareces,
inhiesta roca, que presentándole,
va al acaso, sus inhiestas querellas.
Como si con esto, quisieras borrar las huellas,
de los que sufren, una aciaga suerte,
o, una dolosa estrella.
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¿Qué es, una aciaga suerte?
¿o... cómo es, una dolosa estrella?
¡Mira! ...pues si en paraísos de hielo,
congelamos los corazones,
entonces, no preguntemos, sobre edenes...
si no, los merecemos.

Mejor es dejar, que en explosión,
el día nuevo, ofrezca, sus rayos de plata.
Como hogueras que enlazan,
dos lenguas de fuego...y las abrazan.
También así, dejemos en sueños,
a la marina estrella,
entre espumas, y corales,
y viajemos en luces, hacia universos,
donde no llega...ni el pensamiento.

¡Mira!.. distante...allá... más allá
entre fénix cenizas, veo renacer ardiente,
a, la amada esperanza. (...)
Viajando entre astros, quiere acercarse.
pero... ¡oh! ¿qué pasa? ¡vuelve a alejarse!
Envuelta en quimeras, la veo perderse...
luego regresa, entre astros, donde naciera,
intento buscarla... mas no puedo encontrarla,
es su universo...el destino, y la suerte.

Así pues... parece la suerte,
extraviarse a veces, de la vida,
de infortunados seres.
¿se extravía o, se aleja?...no sé

Pero como padecen, los corazones,
cuando los deja la suerte.
parecieran su con llanto...
reclamáranle a la vida, la muerte,
o, quizá, sus disculpas.

De la suerte cuando se aleja,
su decisión comprender quisiera.
Saber... ¿porqué nos abandona,
cuando el acaso tratando nos viene,
con desdenes y quimeras?

Como gozo que el alma siente,
cuando leemos un verso hermoso.
Cual éxtasis que al alma entra,
a través de la mirada... ¡ruego piadoso!

Así viven entre poesías, versos bellos,
es como si al leerlos, el alma sintiera,
de la lira, sus caricias...
y de la rima... sus cándidos resuellos.

En ardientes pestañas, cabalga el Escorpio,
en astral silencio...besa constelaciones.
¡Son pupilas ardientes!...del cielo embriones,
parece el dueño, del infinito misterio.

Celestial miríada de pequeñas galaxias,
pequeño infinito ¡oh!.. ¡si! ya puedo verlo.
¡Eres hermoso! rodeado por anillos de plata,
y se deshacen, en ti, rayos de oro...
cuando tu sol, te abraza.

Galaxia sentida, de amor y nostalgia,
perdida entre nieblas ¿por qué estás solitaria?
Te vistes de luna, y el iris se exalta,
acércate, a la tierra... ¡aquí hay esperanzas!

V

Entonces, vi, que la luna ardiente,
al amor que pasaba,
rezos y versos...le prodigaba,
Miré hacia el cielo, y la noche rogaba,
fue todo profundo...y todo, fue nada.

Eran nubes soberbias,
con presencia de vientos.
Chorreante el deshielo,
granizaba en la tierra.
Crepúsculo que en luna,
quería encenderse,
en su naturaleza inflamada..
y, doliente.
Volví la pupila, otra vez al cielo,
tembloroso el crepúsculo, vestía a la luna.
Su imagen, fue una... y, cuando pasaba,
¡qué vuelva el amor! parecía, me gritaba.

Entonces, en lenguas de fuego eterno,
lloró el sentimiento... en su beso tierno.
Fue todo profundo...y fue sempiterno,
y créeme...vi todo...sin poder verlo.

Parecía explosión, donde el átomo nace.
lloraba encantada, la mágica tierra.
Oculto el sol, quiso encenderse,
pasionario en la luna, fue idílica huella.

Y el verso errante, ya, en prosodias clamaba,
nocturna saeta... cual delirio amado.
Su luz fue perlas, lilas, y azuladas,
y en misterios el cielo...las cobijaba.

Todavía el misterio, ese afán encarcela,
es paradigma que humecta,
su torrente en delirios.
Baja ya, de tu cielo...en alas de plata,
también son aquí hermosos...
el mar, ríos, las montañas...y el amor que mata.

Mira...en azules cubierto, cabalga el misterio.
en un mar espumoso, azul y travieso.
Hay embelesos de luna...y sirenas que cantan,
es el embrujo nocturno...de mi pasionaria.

Por eso...cuando veo ocasos llegar,
y al sol rojizo, perderse en espumas de mar...
Son tardes que el tiempo, no quiso atrapar...
en ese cielo lloroso... ¡amo la vida más!

También... cuando en lluvias,
miro el cielo sangrar.
Y, llegar, al mísero suelo,
en conmovedor duelo, sin igual,
mira...es tu dolor, que la tierra absorberá...
y tú... ¿acaso lo sientes más?

Fatua es mi pregunta...sin respuestas que dar,
y el callado crepúsculo ¡no lo contará!
Golondrinas viajeras que todo lo pierden...
en vuelos inolvidables, ¡llévense, esta fe; qué hiere!

VI

Fue un rió desierto, donde llegue sediento.
ávido, hacia mis labios, alcé líquido elemento.
Dos gotas, en mi mano, fueron resistentes,
parecían lágrimas, de algún lejano doliente.

Y mi espíritu en asombros, así...pudo verlas.
Cerrando mis párpados, quise encerrarlas,
dos lágrimas asomaban, y sin poder contenerlas,
al juntarse a las otras... ¡se volvieron perlas!

Ya, el viento llegaba, en rumores de seda,
cual cendal entre perlas, nadaba en el cielo.
Busqué de la tarde, su rosal perfumado,
pero... ¿por qué nunca quiso, atrapar lo esperado?
Seguía mirando, el río desierto,
eran perlas, mis lágrimas,
y de algún lejano, doliente.
El dardo del mundo, dolía tan fuerte,
pero...hubo oasis, en mi llaga hiriente.

¿Por qué la lira entonces solitaria?
en voz de penumbras, clamaba...esperaba.
¿Por qué el verso tardío, llegó a su lado?
Y en beso dulce, fue...canción y drama,
sol y luna, violencia y calma.

Tal vez hemos sentido,
de su canción, el drama perdido,
combatiendo entre alas, su épica batalla.
Oír en lirios dorados, cantar a la lira,
su ardiente amor...en melodía que estalla.

¿No has sentido en vez alguna,
en azules de cielo, el beso a la luna?
¿O, con rayos dorados,
cuál hilos de luz...llegar a tu lado?.

Sentir el espíritu henchido,
en deshechos de versos.
Y en lenguas de fuego...subir al cielo,
para ser parte del beso...del cielo, y la luna.

¿No has sentido en gélidos inviernos,
la llegada de otoños tiernos?
Ellos, entre hojarasca, y misterio,
enlazando van al viento.

Luego en épico momento,
suplican al cielo...y con rayos de sol,
son...calor, tristeza, y tiempo.

¿Has visto en espíritu , la ola besar,
a la idílica playa...y luego expirar?
¿Y también, aquella canción de amargura,
qué entre burbujas y espumas, el mar murmura ?
Es inolvidable quimera...de mar que impera,
melancolías sin par...
Son tristezas marinas...aves en vuelos,
llevando mensajes de dolor, y paz.

Parece querella de ninfas, que en ola escarlata,
llegaran al poeta inspirado, y sin data.
Luego, platicándole del amor, que expira, y mata,
lloran tanto...y tanto, en regazos del mar...
sus melancolías, y sus llantos.

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VII

Son llantos indómitos, en quebrantos,
pasean en espíritus, su dolor.
Infinitos empujan su vació...derrotados
¡caen!...y luego, suben, y suben, exaltados,
para entre salmos, llegar a exclamar...
¡En la montaña... YHWH, proveerá!

Llantos que al espíritu enconan,
y... penitente, peregrino, y, doliente,
busca axiomas, en calma, y paz.
¿Acaso así fue su destino...?
sólo sé, que al acabarse mí camino...
¡En la montaña... YHWH, proveerá!

¡Mira! si en penitentes, horas fatuas,
como perdidos nautas...
en la muerte, buscáramos su desliz...
¡no!...no es bueno, ¡vivir es sufrir!
tenemos muchas esperanzas, recuerda...
¡En la montaña... YHWH, proveerá!

Errante por el mundo, fui nómada de mi penar.
Allá...más allá...seguir y nunca llegar...
y mi fe ¡oh!...ardiente hoguera,
fue teología al pronunciar...
¡En la montaña... YHWH, proveerá!

Y el mundo que en espadas,
quiere al espíritu, engañar...
¡cuidado!...de Dios Padre, te puede alejar.
sé fuerte...nunca olvides...
¡En la montaña... YHWH, proveerá!
Yo, aún luchador, mi asombro miro,
y peregrino sigo...tras la gloria,
sin poderla alcanzar.
Cuando todo está oscuro,
encuentro luz al recordar...
¡Qué en la montaña... YHWH, proveerá!

Y todos sorprendidos, al saber que no tengo
para mañana, el pan,
algunos ríen....otros en piedad.
¿Por qué?... ¡yo tengo a Dios Padre!
Él es mi fuerza...inspiración...eterno ganador,
yo al mañana venzo, sólo al recordar...
¡Qué en la montaña, YHWH, proveerá!

¿Y tú?...cuando sientas tu lucha abatida,
y tu fe, apagarse, al anegar.
Cuando veas en falacias tu herida,
y tu sentir nadar en inmensidad....
recuerda, Dios Padre te ama....está aquí, y, allá,
pues donde vayas...cuando todo te falte...
¡En la montaña! ... ¡Yahvé proveerá!

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VIII

Con sedas perfumadas,
de gardenias cual cendal,
busqué, de Dios Padre, sus lazos...
eternos de bien... sin mal.

Y presente en mis días,
fue luz...eterno rosal,
Inspiración en alegrías,
azul cielo...agua de mi caudal.

Cuando el día nace, y su permiso,
parece a la vida, saludar,
y el hombre, en luchas se deshace,
¡bah!...es sólo su amor...
lo que debe importar.

Tú eres naturaleza conocida,
o, universos por imaginar,
Dios Padre, con tu perdón, y vida...
donde estés...nos amaras.

En vientos frescos,
en ríos, y la flor...
en auras, de estío y oro,
en sentidas letras...
¡allí te siento yo!

En agua fugitiva,
en justicia al mendigo, y su dolor.
en auroras cautivas,
tras gotitas, de roció en verdor...
¡allí te veo yo!
En canciones primitivas,
en dolores, sin edad.
En melancolías altivas,
enlazadas con amor, y paz...
¡allí te amo yo!

Dios Padre, eres consuelo,
de los humildes, del justo, y pecador...
guerrero de justicia,
magna mine defensor,
altísimo juez... ¡Dios de amor!

Cual promesa de vida,
el sacrificio de tu hijo; es perdón.
calvario en pacto salvador,
perdón a su dolor... ¡al mesías redentor!

Mensajero del Padre bueno,
te amamos, rey Nazareno,
nazareno del perdón.
Es tu palabra, sangre en venas,
luz, camino al Padre, justicia...
salud, libertad y... ¡amor!

En confundida tarde,
en lazos de extravío...mi espíritu te halló.
entre hebreo idioma,
postrero, mi entendimiento... ¡allí llegó!

Y esa plateada tarde,
te sentí inmenso, en tu verso, y tu perdón...
y todo lo abarcó el espíritu,
donde nada fue más grande, que tu divino amor.

Llegaron en cita eterna,
los universos, en tu honor.
Entonces, plausible la tierra,
ya estremecida...
se disculpaba en el perdón.

Y aquella tarde...grises nubes,
en llantos, la tierra mojó...
perlas lilas, y azuladas,
en marchas de ríos,
al dolor impío...conmovió.

Y yo, había mirado,
al mundo alborozado,
estremecido en el albor...
entonces... ¡entendí tu mensaje!
y la verdad, del que te envió.

¡Dios Padre, lo es todo, señor!
Es el principio, y el fin,
es toda sabiduría.
Es, el primero, y el último,
es vida, luz y... ¡amor!

Cenit inalcanzable,
te acercas sólo por amor,
estás en todas partes,
en lazos penitentes..
y, en el resquebror.
Eres gemido del solitario,
y, esperanza al desamor.
Sentida inspiración del poeta,
a mi abandono...en el dolor.

HERIDAS...

IX

Así pues...cuantas veces mustia,
en abandonos demente,
en jardín inclemente...
el alma riega angustias, sin florecer.

Llevando heridas...aún furtivas,
en deshechos, huye a terquedad.
Exhala tiempos sin edad,
¡cuidado!...son saetas,
con venenosa piedad.

Así también, existe el verso triste,
en conmovedor recital.
Nadando entre prosodias,
y melancolías sin par...
se acerca al verso,
cual poesía, al recitar.

Luego al ser beso,
entre hielos y fuego,
logra por fin... con el...¡oh! ¡sí!
con el amor...conversar.

¡Oh amor!...que eres fervor,
o, extasiado dolor.
Cuantas veces sentí...de tu presencia,
hieles y mieles, en la esencia,
que timosa...en mimos de mí, te alejó.

¡Oh amor! otoño pertinaz,
llaga eterna, y fugaz.
En retóricas, tus hilos los llevaste,
lejos...tan lejos,
ya no los puedo alcanzar.

Si, a la mano, trémula que expira,
o, el ansia fatua...tras ruegos de piedad.
A ellos, sí, entregas tu beso postrero,
y... ¿a mí?... sólo olvido, y mezquindad.

En llantos de violines, te encontré,
en la explosión del átomo, te sentí.
En melancolías, tras de ti, lloré,
y en flirteos, declamando, te perdí.

Nómada y sin felicidad...te busqué,
allá...tal vez más allá, decía tu reír.
Agónico mi espíritu, al sufrir,
en deshechos... fue lágrimas, para ti.

Tu, que enamoras almas,
y en quimeras al beso, lo cautivas en deidad.
Paseaando a tu antojo, la felicidad,
en el enojo, del desamor; al callar...

Tu que dolor, en desdichas dejas,
dolientes al refrenar...
eres golondrina de ahora...
y del ayer fugaz.

Clamor en ruego, es mi sentimiento,
que ahora, te quiere, reclamar.
¡No puede! es augusto,
e imponente, tu avasallar.
Se deshace en luces, doradas sin par,
y en hinojos rendidos... es disculpa, al clamar.

¡Oh amor!...cuna servil, del llanto vil...
tu ominoso esplendor, es yugo opresor.
¡Oh amor!...tirano impío, ¿Por qué el llanto mío,
al amarte...en plegarias te exhumó?.
Y tú...insensible, e hiriente, del hierro penitente,
en abandonos...hiciste tu traición

Cuantas veces, alejarte te vi,
y mi ruego, fue el epíteto que leí.
Hoy mi inspiración, al amarte te exhumó,
¿para qué digo yo...?
si conmovido, doliente, y estremecido,
dejó mi espíritu... tu tiempo que lo oprimió.

Yo, aún no conozco de la vida,
eso, que llaman...inmensas alegrías.
Podría escribirles, mil cosas,
cual resultados, de mis agonías.
Yo vi, a la luna, acompañada,
por rayos de plata,
llorando noches como esta...
que parece...me mata.

Yo, en el sigilo del lucero, y en el plenilunio...
busqué respuestas, a mi infortunio.
Callado el silencio, fue trunco,
fue erial hiriente...y rudo.
Yo busqué, felicidad en el idilio,
del humilde, del hambriento...y del delirio.
Ser feliz quise, tanto...y tanto,
mas en noches amargas...
fue amargura...mi quebranto.

Yo, soy melodía triste,
del pobre niño en navidad.
Doliente ruego de la madre,
buscando, felicidad.

Yo soy en noches tristes,
melancolía nadando en oscuridad.
Y lágrima en el ruego,
de la piadosa, al llorar.

Soy, gemido del penitente,
en su doliente, orfandad.
Y, roció en la hoja seca,
que besará humedad.

En alcores, de las mañanas,
en ojijavas auroras, sin edad,
Temblando, cual luz del rayo...
yo callo...mi angustia y mi penar.

Yo, recogí, lágrimas de ustedes,
y formé mares, de dolor...
Y en sus olas pestañadas,
el llanto mío...se ahogó.

Yo sentí sus llantos,
una noche sin olvido.

¡Oh!...que amargos,
sus quebrantos,
parecía...el llanto mío

Soy nauta en sus dolores,
que parecen no acabar...
Y cabalgo en los siglos,
ya demente... ¡sólo por amar!

Yo, en sus corazones,
escuché, a, la aorta desangrar...
Y vi, al dolor tirano,
sus sangres derramar.

Entonces, cual perlas dolientes,
recogí sus lágrimas, y su piedad.
Oh que llanto, tan profundo!
allí supe que es amar, sin ser amado,
brindar tanto...y nada esperar.

Yo, esperé, en punzante herida,
al amor divino...y su edén.
Al llevarme, me expulsó su paraíso,
en la lluvia triste... de un eclipse...al fenecer.

¿Por qué, no alegrarme con tu alegría,
porqué, no sufrir con tu dolor?.
Me gusta reír, cuando todos ríen,
y llorar...sólo yo.

He caminado, senderos, en plenilunio,
¿acaso buscando sol?... ¡eterno infortunio!
Y la pupila extraña, que alguna vez me miró,
que estuve allí... ¿acaso, cuenta se dio?
Quizá exclames... ¡poeta de idílico pensamiento!
eres, alma taciturna... y herido sentimiento.
Me estremeces filántropo conmovedor,
eres de líricas... ¡su jurisprudencia!

Melancolías, dolor, lágrimas, olvidos...
con ellos moras, y a ellos das tus manos.
¿Son tus familiares cercanos...
acaso, tus primos...o, hermanos?

Separar de ti, no pueden sus lazos,
ofrendas son, en tus brazos.
Poeta de conmovedora lira,
eres de la vida... ¡pluma sentida!

Cendal rasgado de lira herida,
olvidada y querida... abandonada, y atraída.
Temblor de suspiros, que en el cenit, expiran,
violín que llora, melancolía sin día, ¡Parecen mi vida!

Si alguna vez, miras llanto, en pupila ajena,
compartiendo su dolor...abraza su pena.
¡Cuidado!...la perfidia, turba la razón,
cuando el hielo...reemplaza al corazón.

Si en el futuro, de mí llegas a saber,
¿acaso me quisieras conocer?
Encuéntrame, en latidos de tu corazón,
en violín que llora, en lira... o, en cantos de gorrión.

Y si al leer mi letra, llego a sentir
de tu pupila, un temblor...
Entonces acerca mi letra, a tus labios,
pues será tu beso...mi premio mejor.
Si acaso entre esperanzas,
tu camino, el destino confundió,
Y el dolor, llegó estremecedor...
¡no sufras!... me gusta reír cuando todos ríen,
y llorar...sólo yo.

Si el lucero, a tu pupila
destellante deslumbró,
Y al deshacerse, en tu mirada,
el crepúsculo, gritó de amor.
Quizás sea el mundo,
sólo un punto, en el albor.
Melancolía, luz que llora, llaga viva...
¡eso soy yo!

Acompañada de abismos,
aquella lágrima...en tierra expiró,
Y, el silencio trunco...a mi labio calló.
Sin decirlo, dije tu nombre,
sin decirlo... con tu nombre... ¡estaré yo!

CANTO AL DESAMOR...

Así... esperé, en punzante herida,
al amor divino...y su edén
Al llevarme, me expulsó, su paraíso,
en la lluvia triste... de un eclipse, al fenecer.

Herido en desconsuelo, soledad, y llanto,
ser feliz, quise, tanto...y tanto,
mas tierra pisaba...
cuando pensaba, me encontraba,
en feliz cielo.
¿Por qué, me toco a mi,
porqué tuve, que yacer en penitencias...
y vivir, en quebrantos?
¿Por qué solitario, escuché en prisas,
ajenas las risas...
y para mí...opresor su canto? .

X

Una niñez, en tristeza...
y, su orfandad, que plegarias reza,
me ofreció fríos sin calor.

Época, de apesadumbrada zozobra,
del amor su falaciega obra.
Yo, era, pequeño niño,
sin comprensión y cariño...
buscando el amor,
entre la púrpura...y el armiño.

Precoz y errante,
caminante andante,
con destino incierto...
y en el dolor, marchante.

Así mi pupila infante,
anego...mares, vientos,
lluvias y ríos...
al verso, que hirió la tarde.

Desnuda la carne,
herido, mi corazón,
sentí, solitario el mundo...
mas el solitario.. ¡era yo!

Yo, me sentí extraño, en mi tierra,
es absurdo pero real.
Indiferente vi el no aprecio,
para mi vida... ¡eso sí aterra!,
pues progreso fue de otros,
y ajeno a mí, fue lo demás.

Yo, me sentí extraño en mi tierra,
pues vi opresor, mi futuro, y sin fe.
Ciudad calida, y fría ironía fue,
más frías, fueron mis esperanzas...
aquí donde nací, me crié...y lloré.

Caían los días, cual esperanzas al perder,
angustias, andanzas... ¿Para qué volver?
Yo pugné tanto en mi tierra,
aquí donde feliz quise ser.
Mas aún amo, sus mares,
sus campos, sus manglares...
también su opresión; después.

En noche que no olvido,
mojadito en nocturna lluvia,
sentí del cielo su aguijón.
Y el Orión lejano...
el verso que nacía,
a mi espíritu recitó.

Y aquella noche huérfana,
vi la lluvia, ahogar a la humildad,
Yo miraba...y miraba mi asombro,
temblaba...buscaba a mi padre...
y no lo pude, encontrar.

Tiritando, en aquella oscuridad,
vi la lluvia, en explosión,
Todo fue doliente, y penitente,
y créeme...
eso no lo olvida, mi corazón.

Luego, en cantares a la oda,
su paradigma...fue madrigal.
Dormí.... y aquella noche huérfana,
¡no la puedo olvidar!

XI

¿Cómo podría un instante,
ser eterno tiempo...
y sus recuerdos refrenar?

¿Cómo unir mis deshechos,
en retrógrado ego...y volver nuevamente,
a formar diferente...mi personalidad?

Tal vez así seria, tranquila la vida mía,
lejos de la poesía...la lira, el verso, y la melancolía.
Laborioso en deberes, sólo esperando,
que el día nuevo...llegue
Mas... nunca pude hacerlo,
Pues, llegada mi adolescencia,
de la juventud... su esencia,
seguí en el camino; del desdén.

¡Oh!...añorada adolescencia,
de la juventud, alba presencia.
Días envueltos, en lozanías,
cual fragantes, alegorías...
de aquellos días...de pasionaria orfandad.

¿Cómo olvidar en festivales,
a todos, con risas banales...
reír, de felicidad?

Como dejar olvidado,
las veces, que adolescente,
busqué el amor anhelado...
sin poderlo alcanzar.
Y la inspiración que dentro despertaba,
con melancolía en mí regaba,
su espíritu de dolor.

Al quedarse dentro mío,
¡vean!...ya no quiso partir...
pues hasta hoy puedo escribir,
sentidas letras al verso...
con liras de amor, y....frenesí

Aún recuerdo, caminatas,
a orillas del mar.
Miraba las olas, en penachos de plata,
y sentía en estíos, a mi alma,
deshacerse sin amar.
Tal vez no olvidaré,
que en regazos, de timidez,
miraba, casi a todos, a la vez,
en amores...al pasar.

Y, el amor, que no quiere amar,
parecía de mi lado correr.
Pues si lo tuve, alguna vez,
fue llaga sin compasión,
y punzante herida...en mi corazón.

Quizá todavía,
lo espere el alma mía
¿para qué? pues, si llega...
su afán otra vez seria,
verso recitando compasión,
o...doliente compañía.

Cuantas veces por compasión,
mi espíritu al amor...
ruegos ofreció...cual oración.
Dormido su madrigal,
parecía sucumbir, ante el mal...
que sembrando, olvido y dolor,
se erguía cual erial.

Y, yo que pensaba,
que dulzuras, sólo el amor regaba,
al sentir su aguijón,
nunca olvidaré...su olvido, y su traición.

Como olvidar aquella esperanza,
en el alma depositada.
Mas al pasar, el tiempo timoso,
que al amor bueno, engañó...
fue en mí, hez en amargura,
o, tal vez...imaginada canción.

////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////

Del amor, y su sino,
una vez, en mi camino...
escuché su idílica oración.
Era dulce melodía,
engañosa...y falaz sinfonía.
cual falaciega y timosa oración.

Hoy tengo un sueño,
y en mi ilusión, te vuelvo a recordar.
Exhumando el ayer...
sin saberlo, te vuelvo a amar,
sin saberlo...y sin ser aquel.

Cual agitados pañuelos,
que en vientos trémulos,
saludan el puerto, al llegar.
Como melancolica bruma,
que en blanca espuma...
quiere cercana morar.

Así se acerca a mi alma,
el ayer doliente, al hablar,
y mi pluma...algo demente,
reuniendo mis pendientes...
de eso... les contará
VERSO OPRIMIDO...

XII

Recuerdo... al conocerle,
el hechizo primitivo,
de su cadencia al andar.
Y al volar, las amarillas aves,
con un gorrión en trinos,
alcanzaron la eternidad.

Y así, me envolviste en tu cariño,
falaciego...en rubores y orfandad,
Y, conocí así, tu mundo,
maquillado...en amores, y crueldad.

-Ven y juntos caminemos -dijiste un día-
y el cielo te escuchó.
Tembloroso mi espíritu,
amando mucho... te obedeció.

Y las sombras que en los árboles,
cobijaban el espectro, de tu amor,
cabalgando en misterios...
unieron la tarde...al beso, que tus labios,
me ofreció.

Luego en aquel camino,
una ave triste...cantaba su dolor...
-aquel es nuestro emblema -dijiste-
allí te amo yo-

Entonces, atrape la tarde, al responder...
-yo te amaré en todas partes,
en la traición, en el olvido, en el arte,
y, en el desamor.

Así te amo

Porque así, como hoy te amo.
nunca más, amaré yo.
Eres lo que más se busca,
y que guardo, en mi corazón.

Aunque tenga de la vida,
y del amor, otra ocasión,
Nunca quisiera perderte...
quédate en mi corazón.

Ven, y juntos, vayamos por la vida,
y causemos en el tiempo, una herida.
Con el viento, mandadme una misiva,
dime amor... amor.... de toda mi vida.

Porque así como hoy te amo,
nunca más amare... yo.
Porque aunque otro amor me quiera,
sólo a ti; amaré yo.

Eres lo que más, se busca,
y se guarda, en el corazón,
Nunca quisiera perderte...
¡quédate en mi corazón!

Luego, al volver, a mirar, tus ojos,
en una mezcla, de verdad, y falsedad,
te oí susurrar...

-pase lo que pase, aparezcan mil amores,
así regalen flores... ¡sólo te querré a ti!
Pase lo que pase, así lleguen mil amores,
o, descubra otros colores... ¡sólo te amare a ti!

Esa fue tu promesa, aquella vez,
y la sembraste, en mi corazón.
Aquí en mi pecho, se quedó,
y al recordarlo, hice una canción.

Encontraras, más de un amor,
vivirás perdida, si es que yo no estoy.
¿Aun recuerdas, tu promesa?
pase lo que pase... ¡sólo a ti, amaré yo!

XIII

¿Quién unió aquella tarde,
Al recuerdo de hoy?
¿Quién en soluble inocencia,
llamó a mi quebranto,
efervescencia...sin voz?

Si hoy el recuerdo, en hilos cortantes...
hiere mi corazón.
lo ata, y desata, le da vida...y lo mata,
en doliente, explosión.

Fue una cárcel... invisible,
que con caricias y te quieros,
construiste con esmero,
y, sin darme cuenta,
fui, el prisionero.

Hoy, que ya, el desengaño,
llega conmovedor...y postrero...
¿por qué amor mío...
no te das cuenta...?
¡eres mi amor primero!

En una nocturna cita,
en la oración que no se olvida,
buscamos de Dios Padre,
su amor, y su perdón
Y ante su hijo, Cristo Nazareno,
juraste amor bueno...
del cual, no hay dos.

Y allí en nocturno...
la calma solemne, te abrazó,
Callaron en amor, tus labios,
y quizá, ahí me amaste,
¡quizá! ...digo hoy.

Aún el misterio...hilarante,
no me quiere responder.
Es corcel alado...
fugaz sin riendas....cual orión.

Cuantas veces, en mi amoroso lecho,
escuché su idílica voz.
En cantares inquietantes,
a mis oídos amantes...el verso recitó.
Luego impaciente...de mi estante,
al escoger...un libro,
en su mano, lo oprimió.

Eligió, a Gustavo Adolfo,
en rimas y leyendas...
y, acostándose,
junto a mí...lo leyó.

Y, las rimas de Bécquer...
conmovieron dos espíritus,
y oí su voz... al declamar.

Ella leía, y yo escuchaba,
¡Oh!...que sinfonía...
las rimas, en nuestro lecho,
conmovieron, al desamor..

Ya la rima Becqueriana,
vestiase, en oro y púrpura,
cual deseo, de su autor.
Hermoso verso, fue en sus labios,
mas era triste preludio...
de este presente... atroz.

Hoy parece mentira...
que aún tenga vida,
en brazos, de nostalgias,
donde el desconsuelo,
lastima más, y más, mi herida.

Hoy, parece mentira,
que el alma sufriendo,
calle en ayes, sus sufrimientos,
si con dolores, el sentimiento
llora y llora, en su amargura...
su triste locura...
la locura, de este momento.

Siento ya mi esencia,
cabalgando en alas de muerte,
Y el edén lejano, es cada vez,
más... y más, atrayente.

Pues, si esto, es mentira,
si todo, es un sueño...
¿porqué siguen cayendo,
cuál lágrimas, mis ruinas?

¿Por qué mi melancolía,
busca aún aquellos días...
en qué era mío su amor?
Busca la invisible corona,
propia de las musas...
a las que un poeta...amó.

¿Porqué en lazos de plata,
el desamor qué hiere y mata...
se cobijó en su corazón?
¿O...acaso un sol doliente,
al deshacerse en luces...
amó al cruel dolor?

´''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''

Como llega el peregrino,
doloroso ante Dios Padre.
Como verdor, besando el rocío,
en su mañana de amor...
¡así te amó yo...!.

Como la celeste estela,
cuida el amoroso cielo...donde estalló.
Como el Escorpio, en Miríada,
amará por siempre...
la constelación...que la formó...
¡aún te amó yo...!

Y en el despertar, de la muerte,
de su misterio... luchador, y ganador.
allí...al juntarnos nuevamente,
nuevamente juntos...
¡volveré a amarte...yo!

////////////////////////////////////////////////////////////

XIV

Llegaba la noche,
y, en su despedida,
del día expirando...
la luz se apagaba... herida.
Estábamos juntos, hacía algo de frío.
buscaste...leñas perdidas,
y encendiste aquella hoguera.
¡recalcitrante pira!

Cuál mágico encanto,
encendiste las llamas quemantes,
que en tus manos, expiran.
-Acércate -dijiste-
y abriguémonos juntos...
¡te amo mi vida!.
-Mira...mi amor es ardiente,
como esta llama...ferviente.
Pues yo soy el emblema,
de este fuego que quema...
y, de la pasionaria-

Entonces, en lenguas de fuego,
llegó el beso ardiente,
de la idílica hoguera...
ya algo demente.

Te amé esa noche,
te amé para siempre.
Que hasta hoy,
recuerdo, descalza nuestra niña,
corriendo desnuda...y vehemente.
En círculos alborozada,
corriendo jugaba, en la noche iluminada.
Y, tu aliento al mío,
amor eterno...le susurraba.

La alzamos en brazos,
y la niña reía.
Fue unción en delirio,
pues la noche rogaba...
al amor, que mentía.

Ahora comprendo,
el fragor, de ese ruego.
Pues son hilos cortantes,
sus cielos de hielo.

Tal vez de la hoguera,
su calor...no abrigo llamas,
Y la niña doliente, hoy a mi lado...
recuerda...y clama.

Quizá aún, hay cenizas,
en esa hoguera, lejana.
Tal vez el rescoldo,
que plausible miraba...
recuerda su beso, y su voz apagada;
tan falsa en promesas...
tan canalla...y despiadada.

¿Quién se llevó el olvido,
entre burbujas marinas...
tras ninfas perdidas...
sin regresarlo a mi vida?

¿Porqué dejó aquí,
el dolor, para mí,
Flagelante y conmovedor...
cuál violín, qué entristece?

¿Y, porqué al voltear la mirada,
el espíritu...qué se encona en la nada,
deja de amar...a su amada?

Quizá, el ahora,
en su glamour, me responda,
con su mágica alfombra...
en el plenilunio, de su resquebror,
claro; y sin sombras.

O...tal vez invisible,
tú me lo digas.
En utopías, de un sueño,
vano y sutil...sin principio;
sin tiempo...y; sin fin.

XV

Son ahora huellas,
las horas aquellas...
de su amor fingido.
Despertaba amorosa,
y... ¡mira!...yo, le creía.
Padeciendo arboledas,
las hojas caídas...de su otoño frío,
junto a mí, aún no olvidan...
su ruego fingido.

Y el anhelado triunfo,
tras el cual corríamos;
dejaba pobrezas...
en el hogar destruido.
Acaso fue veraz,
al decirme, mirando a nuestra niña...
¿qué sería de las dos,
sin ti, mi vida?

Entonces al oírlo,
en espirales, se arrulló mi alma.
Me sentí importante,
cual idílico amante.

Al protegerla en oleadas,
de amor, que no acaba,
en esa frase, hoy recuerdo
su falacia sentida...
¿qué sería de las dos...
sin ti mi vida?.

Y otra vez me lo dijo,
y, yo...aún le creía.
Mas, falaz, preparaba...
en traición, su despedida.
Luego amaneció...
y al buscarla ¡ya no estaba!,
Al encontrar, sola, y llorosa, a nuestra niña...
recordé su canallada...
¡¡ ¿qué sería de las dos,
sin ti mi vida?!!

DOLIENTE DESAMOR...

Demencias de amor,
y, en desigual condición,
el desamor hería mi vida..
con su resquebror.

Vivía afalaciado momento,
cual comedia, sin pudor.
Fue, tiempo que rápido pasó,
y engañado, me arrastró.

Mas, cuando el momento llegó,
y cuenta me di...
Que todo era engaño yo vi,
y que por muchos años...
¡engañado viví...yo!

Y aquel engaño doliente,
mi espíritu estremeció.
Y el dolor pausadamente,
a, acompañarme llegó.
Partiste sin piedad, en tu adiós,
suspiros con tu recuerdo...
llegaron, y eso me sacudió.

Lágrimas caminatas...
eternas angustias,
pero, de aquellas horas mustias,
que conmovido viví,
fue allí, que del olvido...
a vivir aprendí.

¿Era día o, noche...
sentía frió o calor?
como podría decirlo.
Como hablar de vida...
si de muerte; reo soy.

¿Porqué quererla,
si compasión no dio?
¡amarla!... ¿para qué?
si fue hielo, su corazón.
Si el suspiro en su dolor,
con su recuerdo, se quedó.
En el plenilunio de su amor,
acaso... ¿olvidarla podré yo?

Aferrado estuve en ella,
y de su amor... ¡recalcitrante pasión!
Enlazados, nuestros espíritus,
mas, el tuyo...el lazo místico, quebrantó.

Y exclamaste ¡libertad!
entregándote, a lo mundano.
Y sin ti caí, y caí, en doliente abismo,
esperando por mí, extiendas...en vano,
tu redentora mano...¡que profundo estrabismo!.

Que desigual lucha,
para mí, temblorosa batalla.
Quizás ella de otros labios,
amor escucha...
y para mí... ¿porqué el amor calla?

Y, pregunto. ¿porqué ensañarse conmigo?
aquel que sólo, amor ofreció.
¿Porqué maquillada de rosas,
tu espina, de mi sangre...bebió?.
Si por ti, en instantes como este,
con mis lágrimas, escribiendo liras...
el papel humedecí.

Somos caminos diferentes,
cual sentimiento que se extravió.
Pues ella busca,
el placer mundano, solamente,
y mi espíritu, de la paz...su estación.

Confundo, tu nombre, con crueldad,
máscara de traiciones, y, careta de crueldad.
Fue explosión de infiernos,
que en tierra destelló,
y seres como tú... ¡para el dolor dejó!

En conmovedora lira,
o, en beligerante idioma,
¡no lo sé!...pero en mi alma asoma,
lo cruel que fuiste con mi corazón.

Años te di mi amor...mas sentí tu traición,
balanza sin equidad...
¿qué eres tú?... ¡pues sólo maldad!

Quizá digas...que del engaño,
no soy el primero,
¡quizá!...pero ojalá, sea el último.

No quisiera para otro ser,
el flechazo certero,
de un veneno, cruel,, y estúpido.
Estúpido, digo rabioso,
y con afán doliente,
pues no mereciste el beso,
ni mi lágrima ausente,
Ya estremecido...mi espíritu,
de ti, se aleja. ¿por qué lo hace?
aunque lo sé...no podré entenderlo.

Pues, si la congoja, un premio nóbel, obtuviera,
y la melancolía, galardones ganaría,
Entonces...el Nóbel, y melancolía, para mí serían,
y para ti...la risa, la burla, y la fantasía.

Como entender la perfidia,
de tu canallesca traición.
Si a mí llegaste, con mieles, en el corazón.
¿y el tiempo qué te amé? ¿adónde fue?
Yo no entendí tu juego...o, no lo quise hacer.
Pues todos sabían, y yo...
¡no lo quería entender!

Disfrazado de dulzura,
tu veneno en mí, se regó.
En lenta agonía...
cuál enemigo, me ultimó.
Ya lejana, reías en perdición,
pérfida, víbora... ¡símbolo de traición!

Y mi felicidad naciente, en tus manos murió,
al tiritar palideció, y, suspirando; expiró.
¿qué no es así...?
entonces... ¿por qué miráis?
si entre hendijas, tu ojo yerto,
al cerrar el párpado...fue yugo opresor.
XVI

Cuál encierro, eres falsa libertad,
y tu imagen, idealizada...
es sólo, irreal deidad.
Conmueve a mi espíritu, el suspiro engañoso,
escapado de tu pecho...
no de tu corazón, dudoso.

¿Por qué encierro, o, falsa deidad?
tuviste mi amor puro, en tus manos,
y mi edén tu imagen, idealizó...
¡mentiras!...pues fuiste perfidia, sin compasión.

¿Creeré acaso, qué en insoslayable momento,
el arrepentimiento, te acose?
¡no! pues, es mío, aquel lejano universo,
¡adónde, no hay goce!

Y tú... ¿sentirás algún día, la espada?
tal vez allá...mas allá...
cuando te abandonen, los que hoy te aclaman,
y te veas sola, y abandonada.

Tal vez allí, inclinada, al amor,
en verdad, veneres...
con el arrepentimiento, que oprime,
a los que ofrecieron, falsos quereres.

Y si allí, por fin, al caer, la tierra... besa,
una sincera lagrima tuya...
entre burbujas, y pompas coloridas,
el amor gritará... ¡aleluya!
========================================

Oprimido el corazón, esclavo doliente,
mártir de amores... ¿para qué siente?
Soy Llaga viva, hecha por tu mano,
con tu látigo cruel, y tirano...
¡todavía duele! ... ¡eres inclemente!

En cautiverio, tiembla la traición,
pronunciada en tu nombre.
¿Por qué mujer?...
Dios Padre, te hizo compañera, para el hombre.
Si ahora tu hermosura, toda ha tergiversado,
en explosión de infiernos...tu maldad,
con lujurias...has regado.

Atalaya donde las penas, su tribuna encuentran,
para con furia, lanzar al aire,.
sus crueles querellas.
Si acaso esto, diera consuelo a todas ellas,
que lo hagan...¡sí ¡
pero borrando, hasta sus intimas huellas.

Nuestra historia la podría resumir,
en una sola palabra... ¡falacia!
Yo te quería...que digo...te amo todavía.
que si tu amor, fue para mí; desgracia,
¡mira!.. te amo tanto todavía...
que no importa por ti sufrir,
por tenerte, en mi vida.

Quizá digas, que tengo por ti...amor paranoico,
que me gusta sufrir el martirio, de tus desprecios.
Pero si por tenerte,
con dolor, tengo que pagar, el precio...
entonces, dame más dolor, martirios, desprecios,
que yo estaré aquí, esperándote...
adolorido ¡sí!... pero estoico.

Quisiera, de lo junto a ti vivido,
lo bueno recoger...para ponerlo
junto mi corazón...en acción sublime.
Luego, lo que me hace sufrir,
a un lado hacer...
para así, por lo que de ti quede,
mi corazón más te ame...más te estime.

Si alguna vez, nos vemos,
en un perdido momento.
No sé si viviré un instante de dicha,
o, de pesaroso tormento.

Pero si ahí se da cita, tu desdén,
y mis heridos sentimientos,
será, porque el destino...
y no sé, porque paranoico motivo,
nos dedicó, ese febril momento.

De tus ofensas, martirios, y desamor,
quizá, podría olvidarlo todo.
Y llevar esto, por escabrosos caminos,
para arrojarlo, en abismos de olvido.

Pero como olvidar, que nunca feliz he sido,
porque cuando, ser feliz quise...
tropecé con tu maldad,
que me dejó, de la felicidad...
¡demasiado perdido!

Tal vez para mí, la muerte rápido llegue,
quizá no pueda describir, lo cruel que eres.
Pero sabes bien, que perteneces
a esa legión de seres,
que con maldad, van engañando...
lágrimas arrancando...en inocentes almas,
¡con sus falsos, quereres!

En pradera inmensa, tu crueldad, y mi amor,
se vayan a pasear, quisiera.
Y en amoroso idilio, del prado,
jazmines te quisiera, regalar.

Al recibirlos, con desprecio los has de pisar,
porque la apariencia, de tus ojos,
Y la dulzura, que tu voz esconde...
es otra falacia...de tu maldad singular.

Cuantos suspiros, en noches de pasión,
logré arrancarte.
Cuantos te quieros...
en horas falaciegas pronunciaste

Si yo pudiera, elevaría al cielo, tus suspiros,
luego con la mirada, les daría un beso,
tan infinito...como el universo.

Melancólicas brumas y tristes nieblas,
junto a mí sufrían
Como taciturnas compañeras,
a las que una, triste alegría ofrecí.

Sentimiento que escudriña,
el baúl de sus recuerdos,
buscando un poquito, de alegría vivida.
Pero que difícil, es encontrarla,
es como esperar, que una llaga no duela,
que el dolor, no arranque amargo llanto...
como esperar, que no sangre una herida.

XVII

De eso, quisiera contarles,
no tendría que inventarles, nada,
de lágrimas cayendo, por su causa regadas.

Como remolino, que un calmado mar...agitando va,
así la inquietud, llegaba a mi corazón,
y padecer me hacía...ansiar a su lado volver.
Yo creo ese momento...podía perder la razón.

Noches de angustia infinita,
y mi espíritu, en desesperación.
Si ese momento, hubiese podido,
tener, un poder pagano...
creo llegando a ella,
hubiese pecado, de ufano.

Porque era sólo eso,
un ufano... un pecador pagano,
a quien el amor, había engañado...
y timado, demasiado temprano.

Aquella noche, para concederle quietud,
a mi atormentado corazón...
me acosté, temprano en mi lecho.
Quería dormir...dormir un poco...
o, para siempre,
parecía de la muerte...estar al acecho.

Mas cuando empezaba, del sueño,
a sentir la caricia...¡soñé contigo!.
Y hoy no sé, si fue, una gran amargura,
o, sublime delicia.

Cierto es, que desesperado me levanté,
como perdido, o, por una cruel alma, atormentado.
Fijé la mirada, extraviada, en un rincón,
allí la penumbra, cobijaba un corazón,
que en anteriores horas, habíamos juntos dibujado.

Y, ya no pude controlar, mi desesperación,
y en su busca salí.
Al llegar a su lado,
quise contagiarle mi dolor,
pero que indiferente...¡oh no!...
no derramaron lágrimas, sus ojos por mí.

Luego, salté su tapia angustiado,
y, desfalleciente, caí en su regazo.
¿Acaso se conmovió en su abrazo?
¡no!... ¡no!... no sé, ¡nunca!
pues, no derramó, lágrimas por mí.

Regresé, confundido...decepcionado,
mas, quería invisible, quedarme a su lado.
Pero la penumbra, que acompañó mi regreso,
me dijo, que su corazón, no era bueno,
¡era malvado!

Que si alguna vez, me ofreció una caricia,
tenía que recordar...
que las rosas, traen espinas.
Y que un letal veneno...
a veces es suave...como una delicia.

Imborrable huella,
con que marcaste mi alma.
Que cuando siento alegría,
llega, y me roba, la calma.

Mas, para calmar mi espíritu,
sean estos, los últimos versos,
que para ti, quizá...escriba.
No lo sé...porque aunque de la inspiración
logre su silencio...
mi corazón, seguirá, despertando fantasías.

Déjame en los campos, en, cielo, y mar,
un mensaje de hondo consuelo.
Que de inopias me llene...
y, me haga olvidar, tu olvido, .

Entonces, aún en tierra,
pensaría, estar morando, en el cielo,
Quizá, así olvide, esto que he vivido,
esto...que he sufrido.

Tal vez, leas estas letras,
sabemos que fue así.
Y ahora, y aquí digo...
ella... (otra fue) despertó en mí,
al genio de su encierro,
y tú...moribundo, cortejaste...su entierro.
Dormida la inspiración,
doliente y conmovida... ¡ya no despertó!
Sabes que fue así... ¿por qué lo hizo?
pues al sentirte cerca...
ya no quiso la expresión.

Atalaya profunda, donde las penas...
sus tribunas, encuentran,
para arrojar al olvido...
sus crueles querellas.

Si todo esto, diera consuelo,
a todas ellas...¡Qué lo hagan sí!
pero borrando, sus dolientes huellas.

Quizá alguien diga, que es paranoico,
aquel, que sufre martirios, y desprecios.
Tal vez, es heroico.
Pero si por amarte, con dolor pagaría el precio,
estaré aquí, esperándote,
adolorido sí.

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

bcv

bcv dijo

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3 Diciembre 2009 | 04:18 AM

dfdsf

dfdsf dijo

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3 Diciembre 2009 | 04:18 AM

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