= PACCTALLANTAY= El reto del Tahuantinsuyo (leyenda inca)
EL RETO DEL TAHUANTINSUYO...(leyenda inka)
Autor: Agustín Cruz Morales.
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PRÓLOGO
Corría el final de los años 2,000, y acababa un siglo, y un milenio a la vez. Lleno de sorpresas, sinsabores, y una modernidad, que el mundo empezaba recién a conocer, con cambios, y logros importantes, que también venían acompañados, por terremotos, huracanes, y nuevas enfermedades... como si con esto, se estuviera dando cumplimiento; a muchas predicciones bíblicas.
Pero... esto no es de extrañarse, porque desde el principio de los días, hasta nuestra época, la humanidad ha vivido cambios muy importantes, e imborrables. Sin embargo, fue en la época de la colonización, donde el yugo opresor, dejó una huella imborrable, en los espíritus americanos. Y aunque esa huella, vive oscura, y silenciosa... está marcada, y todavía duele.
Fue aquí... en éste llamado nuevo mundo (nuestra América) donde la civilización Europea, colonizó a nuestros amados antepasados, imponiéndole sus costumbres. Pero... que hermoso es saber, que en nuestros países, sobreviven comunidades, que todavía... conservan intactas, sus costumbres, e identidades. Ellos cuentan historias y leyendas del pasado, que muchas veces parecen reales.
Del mundo, y sus magnificas civilizaciones, tanto antiguas como modernas... podemos contar, o escuchar, muchas cosas. Algunas tristes, otras alegres, otras románticas, o hermosas. Pero lo que esta vez les contaré, es inédito, y sin saber porque, todavía me conmueve, y estremece.
Sucedió una vez... cuando llegué, a los regazos profundos, de los andes peruanos. Allí sentí, en la melancólica bruma, que por las cordilleras va nadando... una placentera e inquieta caricia, que me hizo sentir, cerca del pasado. Me hizo sentir más humano, más latinoamericano, y más hermano del mundo.
Ya estaba exhausto, de avanzar y avanzar...por aquella empinada cuesta, que así, me conducía a mi destino... y tal vez, fue por eso, que me senté a descansar un poco, justo al pie de un pequeño puente que inhiesto, mostraba hacia abajo, un vacío impresionante; y el combate estrepitoso de rabiosas aguas, que en el fondo rugían.
Subí luego, un poco más, para mirarlo, ganando así considerable altura, entonces, recién pude apreciar al pequeño puente, y su vacío profundo en toda su inmensidad. ¡Me quedé encantado! admirando la hermosura del lugar.
Fue entonces que sentí... como de aquel fondo, salió una niebla melancólica, y helada, que muy junta a una presencia espiritual... llegó a mí lado, y comenzó a mirarme con desconcierto y fraternidad... luego, y sin saber porqué, ¡esta leyenda me empezó a contar!
En primer momento asustado quise huir, mas no lo hice. Sólo un rato después, pude equilibrarme, y espantar mi helado miedo... y así logré estar atento. Entonces escuché esta leyenda inédita, en todo su esplendor, por todo eso fue, que allí me sentí parte muy íntima... ¡De Latinoamérica, de mí Perú... y de su ayer!
Quiero antes de todo, decirles, y al leer se darán cuenta, que El reto del Tahuantinsuyo... es una leyenda, pero también tiene grandes lazos con la realidad. ¡Sí!...porque todos los escenarios aquí descritos... ¡existen! Y los podemos encontrar, en la provincia de Santa Cruz... la cual pertenece al hermoso departamento, de Cajamarca, en el Perú.
Por eso... ciertos hechos, como la caída del imperio de los incas, la construcción de la ciudadela de Macchupicchu...y otros sucesos más... son reales, y están registrados en la historia de mi país.
Esta leyenda es de mi parte, para Latinoamérica, para mi Patria y mis antepasados, una ofrenda.
¡Sí! Porque cuando entre cumbres andinas mi inspiración sentía poesías... miré desde allí a mi Perú...y esta historia escribí.
Luego al sentirme, en un vaivén tirado, por el ahora y el ayer... tal vez aquí digo, lo que muchos callaron, lo que muchos querrán decir... o, lo que no pudo ser.
Quisiera una vez más... agradecer profundamente a Dios Padre, y sólo a Dios Padre... YHWH es su nombre, por su amor, por su permiso, y su perdón... ¡gracias Padre Celestial! por esta honda inspiración, que habita en mi corazón...y que una vez más... puedo... ¡con mis lectores compartir!
El autor.
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El reto del tahuantinsuyo:
Leyenda inca...
Perú... cuna del sol naciente, dueño de un pasado magnifico y recordado, muy conocido por el mundo, que tiene como herencia de una naturaleza divina, las altivas, místicas e impresionantes cordilleras de los andes, que cruzando van, su amplio territorio.
Esta gran cordillera... todavía presta vida y abrigo, a muchos pobladores del Perú de ahora. Pero... en el pasado, sus regazos dieron abrigo, ¡al gran imperio de los incas!
Pues bien... en el lado norte de la gran cordillera de los andes, cuyos amplios regazos, están plenos de imponentes ríos, y bellos paisajes... en ese lado septentrional, está situada, la andina ciudad de Cajamarca.
Cajamarca, es muy conocida actualmente, por sus baños termales, o baños de los incas, que además de ser muy tradicionales, son medicinales. Dentro de la ciudad, se encuentra el famoso cuarto del rescate, llamado así, por la gran oferta, que le hizo el inca Atahualpa, a Don Francisco Pizarro, durante la conquista del Tahuantinsuyo. Atahualpa ofreció, un cuarto lleno de oro, y dos, de plata, hasta donde llegara la altura de su mano, a cambio de su libertad. Pero, como sabemos, una vez cobrado el rescate, el conquistador mandó a matar al inca, con la pena del garrote, sin cumplir su promesa.
Quiero hacer más entendible esta leyenda, por eso les estoy contando ciertos sucesos reales, sobre la caída del imperio de los incas, ya que esta historia, aunque está enlazada, con matices de fantasía, también nos cuenta hechos verdaderos, sobre el Tahuantinsuyo.
Así pues... como sabemos por historia, cuando Pizarro, llegó a conquistar el tahuantinsuyo, (o, antiguo Perú) éste vivía una época de crisis interna. Esta crisis estaba basada en la ambición al poder del imperio, entre los hermanos, Huascar y Atahualpa, hijos de Huayna Cápac, el inca reinante que acababa de morir.
Todo esto, hizo que el conquistador, encontrase un imperio debilitado y confundido, facilitando así, su plan de avasallamiento y conquista, que puso un "supuesto fin" del... ¡imperio de los incas!
Y digo "supuesto fin"...no sé si llevado por mi imaginación, por amor a mis antepasados incas... o quizá, porque al conocer del Perú profundo sus cordilleras, lagunas serranas, o los más bellos paisajes andinos... un mágico espíritu inca -como antes dije- tal vez,al vez los incas.ueño p me contó esta leyenda, que al mundo seguiré contando.
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PRIMER EPISODIO:
En la sierra norte del Perú, como antes dije... está situado el andino departamento de Cajamarca, muy visitado y querido por los habitantes del Perú actual. Pero Cajamarca en la época del tahuantinsuyo, también fue bastante visitado, especialmente por Atahualpa. En el departamento, hay lindas lagunas serranas, donde parece que las melancólicas nieblas andinas, mirarse quisieran, entre la altivez, de sus heladas aguas cristalinas.
Aquí encontramos Imponentes paisajes, llenos de un gran verdor de pincel, que gozan de una rica, y extensa variedad de territorio andino que coquetean con su gracioso desnivel.
Ruidosos y coquetos ríos, bañan al departamento, donde parece que sus aguas invitan al sediento no sólo a beber, si no también, con ellas, a platicar.
Y lindísimos paramos, cargados de los árboles más autóctonos, con una gran variedad de hierbas del Perú de siempre... con productos como la papa, quinua, trigo, maíces, kiwuicha y otros; que al mundo son exportados, por su inmenso contenido nutricional.
Ahora...en la parte norte de la cordillera que cruza Cajamarca, existe un pueblo que en la actualidad es conocido como Cascaden.
Cascaden... goza de una extensión aproximada de 3 kms cuadrados. Y tiene como cercanos vecinos a otros pequeños pueblos, situados en la parte más alta de la cordillera. Estos son... Maranpampa que se encuentra 3 kms más arriba por el norte. Y por el sur, se encuentra Maranpampilla a 2 kms de este.
Los dos pueblos tienen extensiones más pequeñas, pero también son dueños de una gran riqueza, como regalo prodigioso de la naturaleza. Estas pequeñas poblaciones, viven pendientes de lo que ocurre en Cascaden... ya que dependen mucho de este pueblo, por al intercambio comercial que hay entre ellos, gracias al trueque (intercambio de productos).
Cascaden es una gran y hermosa hacienda, rica en agricultura, minería, y de una gran variedad de ganadería, como la ovina, porcina, vacuna y otras riquezas más. Aquí riegan sus valles serpenteantes quebradas, o pequeños riachuelos, que al final desembocan en un gran río, que está a 3 kms, bajando a las afueras del pueblo. Vale decir, que el pueblo está situado en la cúspide de un imponente cerro, que le da un místico aire de lejanía.
Aquí, la producción agrícola, llega a un alto nivel, gracias a la virginidad de sus tierras, que llegan a producir todas las variedades de los productos de la sierra. Y enormes pastizales que sirven de alimento, a la gran cantidad de ganado, que hay en la zona.
Vale decir, que muy a pesar de esta época de modernidad, todavía el pueblo no cuenta con una carretera vehicular. Sólo cuenta con un rustico camino de herradura o peatonal, que viene 3 kms desde abajo, por donde pasa la carretera, que sale desde Chiclayo, y que a lo largo viene recorriendo, pueblos como, Chongoyape cumbil... y otros, hasta que llega a la provincia de Santa Cruz.
Desde dicha carretera a casi la mitad de esta... a la altura del km 260 más o menos, está el cruce, para empezar la subida a Cascaden.
Desde el cruce, hasta llegar al pueblo... hay 3 kms de camino peatonal, o de herradura. Como el pueblo está básicamente situado en la altura de un imponente cerro, el llegar hasta allí caminando, toma bastante tiempo.
Ahora... contando desde abajo... desde el cruce en la carretera a 2 kms hacia arriba, hay un pequeño puente peatonal, que une heroicamente, a un estrecho pero profundo abismo. Este puente, tiene un alcance de 25 metros de longitud...y es conocido como el puente "mitka" (mirador del abismo)
En el fondo de este gran abismo, se mueven cual salvajes serpientes, un conjunto de embravecidas aguas, que briosas llegan a una hidro cita, que se realiza siempre allí. Estas aguas, llegan de lejanos riachuelos y cascadas múltiples, las cuales dan el nombre de Cascaden al pueblo.
Es justamente allí, donde se forma un gran río muy turbulento e huidizo, el cual cae en curso rápido y ruidoso, aguas abajo, hasta llegar al otro lado de la carretera, después del abismo que los esconde, y los separa. Allí desembocan sus aguas, en un enorme río de inmensas proporciones. Este enorme río es conocido por los lugareños, como el gran Cashcash. El nombre le ha sido dado, en honor a un sabroso pez, de carne blanca, y rico en fósforo, que vive en sus turbulentas aguas, el cual es muy consumido, por los pobladores de la región.
Ahora... en el pequeño pero sólido puente mitka, en el fondo de su abismo, allí donde rugen sus briosas e embravecidas aguas, sin que nadie lo sepa, excepto el místico espiritu inca que me contó esta leyenda... ¡Ahí existe un túnel!
Del puente mitka hacia abajo, llegando al fondo del abismo... en el costado de su rocosa rivera; es allí donde empieza la boca, o entrada de este inédito túnel. Aquí hay aproximadamente 30 metros de abismo, que están bien cubiertos, por una densa, y muy espesa vegetación.
Es justamente, por la escasa visibilidad, casi nula, que deja la vegetación, que nadie hasta ahora, ha visto la inédita entrada del túnel. Desde esta entrada hasta llegar a la salida, el túnel secreto, tiene una longitud, de 3 kms...ya que anónimamente fue construido, en la época del Tahuantinsuyo siguiendo en paralelo, el curso de la carretera peatonal, hacia Cascaden.
Pero el túnel, tiene más intensidad en su otra salida (o entrada... no sé) pues esta, está situada en la parte baja de la carretera, donde se encuentran las riveras, del gran Cashcash.
Desde este final del camino peatonal, ya en el otro lado, por la carretera, y en su parte sub-terranea, a dos kms a la derecha... ahí justamente, existe un pequeño y encantador valle que está muy, pero muy camuflado, bien cubierto por la vegetación, y por el abismo que hay entre lo alto de la carretera, y lo profundo del territorio, por donde pasa el gran Cashcash.
En este valle solo y desconocido, sin que nadie lo sepa... ¡allí vive una gran familia! Ellos son directos descendientes de la raza inca. Ellos serian el reto que exigiría justicia, para el Tahuantinsuyo.
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LOS CUATRO SUYOS: (LEY SECRETA)
¿Pero cómo era posible, que hasta este tiempo, un gran clan inca haya sobrevivido llegando sólido y fuerte, hasta nuestros días?... ¿Y cómo todavía, se encontraban allí, sin que nadie les hubiera visto?...
Pues bien... como todos sabemos... fue durante el reinado del gran Pachacutec, que fue construida la ciudadela de Machupicchu, gracias a la visión futurista que tenía el inca.
Ahora... Pachacutec...durante su reinado, también dio orden a la creación de una ley, que aunque fue un secreto eterno, también fue importante como las leyes conocidas que rigieron el imperio incaico. Tales como...Ama sua, Ama llulla, Ama quella.(no seas ocioso, no seas ladrón, no seas mentiroso)
Pues bien...esta otra ley adicional, sería sólo un privilegio para la familia real, pues esta ley era en realidad, un plan de sobre vivencia, que aseguraría por siempre, la existencia de la gran raza inca
¿Qué pasaba? ¿...porqué Pachacutec tenía dentro de sí esta preocupación? ¿ y por qué ordenó la creación de esta nueva ley real y secreta?
Lo que pasaba, era que el inca había tenido en noches anteriores, un repetitivo e inquietante sueño.
El soberano había visto en sueños, la caída del gran imperio, a manos de extraños, en épocas futuras. Fue entonces que, después de meditarlo... decidió tomar, las precauciones necesarias.
Fue aquella mañana señalada, bajo el sol, que radiante iluminaba al imperio...que el inca mandó a llamar de su corte real, a su más fiel servidor.
-Ve y ordena -le dijo- con urgencia una reunión con el honorable concejo de los orejones. Los quiero a todos formalmente reunidos mañana... pues yo estaré deliberando con ellos-
El fiel servidor después de reverenciar a su señor, salió presuroso y preocupado a cumplir la orden imperial.
-¿Qué pasará...? ¿Qué pasará con mi señor?...-se preguntaba.-
Cuando llegó a la corte real, todo el concejo en pleno escuchó ávidamente el recado. Al momento acordaron, que al atardecer del día siguiente, se llevaría a cabo la magna reunión.
Así fue, por eso aquel atardecer, lucía lleno de una espera inquietante y a la vez zozobrante.
El honorable concejo esperaba intrigado, y a la vez preocupado, por la llegada del hijo del sol. Es que sólo en casos excepcionales, el inca llegaba hasta aquel recinto para deliberar junto a sus sabios concejeros.
De pronto, un celoso guardián que se encontraba vigilante en la puerta de entrada...irrumpió el sobrio silencio que allí imperaba; para luego con notable unción exclamar.
-¡Su alteza... el hijo del sol... el gran Pachacutec ha llegado...!.
El honorable concejo, al ponerse de pie, guardó un silencio lleno de respeto y misticismo. Entró el monarca, y con la sobriedad que le daba su linaje, y excelsa dinastía... caminó con gallardía, hasta llegar a su sobrio, y real aposento, un dorado y brillante trono, preparado especialmente para él.
Con pose Augusta, tomó asiento. Después de él, lo hizo el honorable concejo, que había permanecido de pie. Antes de hacerlo éstos hicieron una gran reverencia como señal de permiso.
El inca, luego de escudriñar con gran seriedad al honorable concejo, tomó la palabra, y con alta sobriedad les habló en quechua.
-Señores... anoche nuevamente he tenido un sueño horrible, es una pesadilla que tengo ya hace varias noches, es un sueño repetitivo, donde veo a seres horribles que desconozco, y de los cuales, tengo malos presentimientos.
-son seres extraños, como de otros mundos, que con armas de guerra desconocidas, ¡conquistaban y sometían al Tahuantinsuyo!, causándole un gran destrozo, una gran herida, acababan con el gran imperio de los incas.
Al exclamar esto... Pachacutec calló por unos instantes. El honorable concejo estaba consternado, estremecido. No esperaban una confesión tan preocupante, y mucho menos de su señor, el cuál para ellos, todo lo podía, todo lo lograba... pues era hijo, del dios sol.
Fue entonces, que el más anciano de ellos se levantó, y con voz algo trémula, dijo como pidiendo disculpas:
-señor con su premiso, diré esto...puede ser que su sueño sea algo pasajero y no preocupante. Usted es hijo del sol -afirmó-y todo el poder del mundo, está concentrado en su divinidad, y de los que de usted desciendan, para ocupar tu trono-
-Lo sé sabio concejero -dijo interrumpiendo con inquietud- pero... tengo extraños presentimientos, y hoy quisiera junto a ustedes tomar las precauciones necesarias. ¡Ya tengo una idea!... pero quiero que sea deliberada por la sabiduría de ustedes-
Como si al unísono, todos hubiesen sido tocados, simultáneamente, por una extraña magia... en coro exclamaron a su señor.
-Queremos gran hijo del sol, que nos de ese honor... nos confíe su gran idea, que nosotros tendremos la cautela de analizar, si es la salida correcta -dijeron-
Pero un concejero que se encontraba a casi la mitad del salón añadió...
-nosotros deliberaremos con sabiduría su gran idea, aunque viniendo de usted, gran señor... debe ser la salida perfecta a su preocupación - acotó-.
Entonces mirando con demasiado respeto al inca, en nombre de todos preguntó...
-¿Díganos gran señor en consiste su gran idea?
El inca, aún sentado en su trono especial, hizo un brusco movimiento de manos, y muy conservador dijo, mientras apuraba un trago de una rica bebida, preparada sólo para él, y para la especial ocasión.
-Mi idea es esta. Quiero forjar una tradición o ley que perdure a través de los tiempos. Que llegue a alcanzar a muchos... que les digo... a todos mis descendientes, pues quiero que esta tradición o ley, se mantenga firme a pesar de los problemas, o dificultades, que puedan surgir en el imperio.
Lo hago con el firme propósito, de lograr que nuestra raza ¡no desaparezca! -dijo con fuerza- que el imperio de los incas, esté como hasta ahora, robusto y fuerte. Quisiera que esta tradición, sólo sea conocida por mis descendientes directos, es decir por el heredero al trono. Éste heredero, también se lo hará saber a su sucesor, y así sucesivamente, por todas las generaciones, que llegaran a reinar este gran imperio.
-Pero quiero dejar en claro, que esta tradición o ley, debe ser sumamente secreta, y sólo será confiada al heredero del inca reinante, de allí al sucesor de éste... con el único fin, que el heredero ya esté preparado, al momento que le toque gobernar.
Continuó hablando, con autoridad impresionante, mientras todo el concejo estaba atento, parecía que nada podría moverlos de sus asientos- quiero acotar que esta tradición, es parte de la ley, que quiero que hoy, sea aquí, deliberada por ustedes.
La ley en claro consiste, como les dije, en informar de esta tradición secreta, al heredero sucesor del inca reinante, y que éste a su vez, la cumpla a cabalidad, como uno de sus grandes principios.
¡Pero!...al heredero que le toque vivir una situación desastrosa, como la que vi en mis sueños... pues él tendrá, la sagrada misión, de hacer resurgir el imperio... ¡aún de sus cenizas! -exclamó con furor-
Él hará que perdure la autenticidad de nuestra raza, nuestras costumbres, el respeto a la paccha-mama, el quechua, aymara, dioses (apus) en fin... debe preservar; toda nuestra identidad.
-Que no olvide... que este será un gran secreto de estado... y que luche y luche, para que siempre exista el tahuantinsuyo. ¡Este es mi gran deseo y mi orden!-
El soberano paró su parlamento... y luego de un silencio de segundos, que en el salón parecieron siglos, continuó hablando, siempre en quechua.
-Ahora bien... quiero... o mejor dicho, ordenaré, en honor al acuerdo de esta ley real, y movido por la inquietud, que aún me producen, las visiones desastrosas que he visto en mis sueños... la construcción inmediata de una gran ciudadela, a las afueras del Cuzco; a la cual pondré por nombre =Macchupicchu= y aquí digo, que en honor a este acuerdo, porque su ubicación será secreta, y sólo será conocida por la familia real. Esta ciudadela, será la admiración de todo aquel que la conozca, pues será una maravilla del mundo. Y deseo que jamás sea descubierta, pues no quiero que sea jamás, por invasores conquistada... y destruida.
-A esta ciudadela, también le mandaré a construir un mirador. Quiero desde allí, observar a mi padre el sol, en todo su esplendor, y también observar, la gran inmensidad de mis amplios dominios, con mis incalculables riquezas-
Terminó diciendo el inca, mientras volteaba la mirada, ya un poco calmada, hacía una ventana, que mostraba hacía afuera, un bellísimo paisaje andino. Entonces fue, que el inca dejó de parlar, dando lugar así, para que el honorable concejo, comience su deliberación.
Pareciera como si las más lejanas ideas, hubiesen llegado al gran salón, para sumarse a la sesión polémica, que en ese momento dominaba la magna situación.
En ese ritmo de intercambio de opiniones, pasó el tiempo. Después de casi una hora, el más anciano de los concejeros, tomó la palabra, y como pidiendo permiso... o disculpas, se dirigió al señor, del imperio del sol.
-Gran señor Pachacutec- dijo con reverencia
-después de deliberar lo que nos ha confiado, hemos llegado a esta conclusión...
¡Su idea es magna mí señor, es la mejor!...nosotros sólo queremos agregar algo a su esplendidez -dijo nervioso, al mirar la fija, y adusta mirada del inca- sólo le sugerimos gran señor de los andes, gran hijo del sol... que el heredero que esté al mando en esos momentos de destrucción, como vio en tus sueños, que en esos momentos seria el inca reinante...nunca pero nunca, vaya ha renunciar al sagrado deber de recuperar el Tahuantinsuyo. Por lo contrario... debe conservar la autenticidad de nuestra raza. Mas, en caso que desobedeciera esta ley, sea despojado de su trono real, y viva una serie de tormentos, y fatalidades, como no se ha visto jamás -término diciendo el más anciano del respetable concejo-.
Todos los concejeros, quedaron en esos momentos inquietos, con ansiosa inseguridad, esperando la respuesta de su señor. El inca, entonces, dirigiendo la mirada hacia ellos, con voz impresionante... habló.
-Al gran concejo de los orejones, no se les hubiera podido olvidar este detalle, que completa y llena la idea, que he traído para que sea deliberada.
-¡Yo... el gran Pachacutec, estoy de acuerdo!... absolutamente de acuerdo, y agradezco sus sabios consejos.
Ahora, puedo retirarme tranquilo a mis aposentos, a descansar más calmado, y gobernar para mi pueblo.
Terminó diciendo, mientras llegaba una pequeña corte de hermosas ñustas, o vírgenes del sol, para acomodarle su capa rojiza, ataviada con muchos adornos, hechos con el más brillante oro, en honor al sol.
Luego de la afelpada venia de las ñustas sintiendo los halagos de las vírgenes del sol... el inca se puso de pie dispuesto a marcharse.
Todo el venerable concejo se puso de pie, y luego de aplaudir calurosamente, y hacer gestos de reverencias... agradeció la visita del señor de los andes, que seguido por su corte en pleno, con paso marcial, se retiró del honorable concejo.
Fue entonces que el concejero más anciano, aquel que tenía la primera voz... con unción solemne dijo...
-concejeros...nuestro señor se ha retirado contento y complacido. Por eso, nosotros también quedamos llenos de gozo, y alegría. La sesión ha terminado-terminó diciendo... mientras los concejeros, después de un largo rato... de uno en uno, se iban retirando del gran salón.
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Sucedió entonces... que el gran imperio siguió su curso, lleno de progreso y bonanza, donde todo se mantuvo tranquilo.
Pachacutec tuvo un largísimo reinado, y en sus manos el Tahuantinsuyo alcanzó un enorme poder, convirtiéndose en un gigante, lleno de una sin igual belleza, riqueza, y esplendor.
Así... después de gobernar con mano fuerte, y gran sabiduría. Pachacutec murió. El inca había cumplido con su misión de gobernar, por la causa del imperio.
Lo sucedió en el poder su hijo Tupac Yupanqui, quien al recibir el poder, se llenó de emoción, pero de mucha extrañeza, al conocer la ley secreta que había dejado su padre. Sin embargo ¡la cumpliría!... y aunque seguía extrañado al conocer los presagios que en sueños había tenido el gran Pachacutec, él rogaría a sus dioses, para que nada de esto suceda.
Después del inca Tupac Yupanqui... el imperio tuvo grandes gobernantes, entre los que destaca...el inca Huayna Capac.
Con Huayna Cápac, el imperio alcanzó su mayor extensión, debido al don de conquistador, que tenía el gobernante. Con él, el imperio alcanzó el más grande auge territorial. Así... luego de un extenso, y fructífero reinado, Huayna Capac, enfermó. y murió.
El real heredero de Huayna Cápac, seria su hijo Ninan Coyuchi, pero al enfermar de muerte, cuando se encontraba en Quito, (hoy Ecuador) Ninan Coyuchi no pudo ceñirse el trono... pues también enfermó gravemente, y murió.
Fue entonces, que le tocó a Huascar... su otro hijo... convertirse en el legitimo heredero, del imperio del sol.
Huascar lo primero que hizo, fue trasladar la momia de su padre, desde Quito hacia el Cuzco... capital del imperio, pues allí; comenzaría su gobierno.
Pero sucedió entonces... que Atahualpa, otro hijo de Huayna Cápac, desobedeciendo la voluntad de su padre, y las leyes del imperio, emprendió una feroz guerra, contra Huascar, para arrebatarle el poder, y el control del imperio.
Atahualpa, luego de muchas batallas sangrientas, venció a Huascar, tomándolo prisionero en el Cuzco, y después de una sentencia fraticida, ordenó su muerte.
Sucedió entonces... que Huascar, aún prisionero, como era el legítimo heredero, y por lo tanto, sabía sobre la ley secreta de Pachacutec... ya convencido de su sentencia de muerte, ordenó a dos de sus más fieles servidores, que viajasen a Cajamarca, donde se encontraba Atahualpa.
Con ellos le enviaba una carta, donde le contaba el secreto del gran Pachacutec. En la carta le decía lo siguiente:
-Hermano...hoy que por tus ejércitos me encuentro derrotado, y tu arribo al poder es eminente, te hago conocer una ley, muy secreta y sagrada.
Una ley que siempre ha estado con el inca reinante, rigiendo en el Tahuantinsuyo.
¡Quiero qué la cumplas a cabalidad, y con mucho rigor, pues es la ley secreta de Pachacutec!...
Y si por algún motivo tu reinado se acorta, busca la manera, para que esta ley perdure a través de los tiempos. ¡Sé que lo harás!... y ten por seguro que nuestros padres y dioses, estarán orgullosos de ti.
-Mis servidores te explicaran bien los detalles de la ley secreta. Quiero decirte que esperaré mi muerte tranquilo y sin rencores... ¡Soy un buen perdedor! ¡Qué el imperio de los incas, viva por siempre!
Al terminar de leer el mensaje de su hermano, Atahualpa sintió un gran sacudimiento, al darse cuenta, que además de gobernar al Tahuantinsuyo, tendría la gran responsabilidad, de hacer cumplir la ley secreta de Pachacutec.
Entonces... saliendo de las aguas termales donde se estaba refrescando, muy seguro, y con la mirada puesta al sol radiante...exclamó:
-Yo Atahualpa el inca reinante, juro por mí padre el sol, los dioses y mis antepasados, gobernar por la grandeza del imperio de los incas. Juro cumplir fielmente la ley secreta del gran Pachacutec, aún ofrendando mi vida. -Recalcó, mientras fruncía el ceño con furia-
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Para Atahualpa... Cajamarca, fue siempre un lugar atractivo, gran parte de su tiempo lo pasaba allí. Le gustaba salir con su corte real, rodeado por un gran numero, de vírgenes del sol, a pasear reinante, por los andinos paisajes del lugar.
Fue justamente, en uno de esos paseos, donde conoció casualmente, ese bello paisaje andino, muy exótico, pletórico y maravilloso... donde hoy se encuentra el pueblo de Cascadén.
El inca quedó maravillado, al ver lo sinuoso del andino paisaje... por eso, en ese preciso momento, acordándose con fuerza de la ley de Pachacutec, se dijo en sus adentros...
-Como en mi espíritu, siento cierta inseguridad por el imperio, tal vez, debido a lo que hice con mi hermano Huascar... aquí y en este lugar, mañana mismo, ordenaré construir una obra, donde puedan vivir mis descendientes en forma libre, pro creativa y secreta Una construcción, donde no puedan ser vistos por ningún extraño, donde nadie pueda hacerles daño quiero así, y por fin, dar cumplimiento a la ley secreta, del gran Pachacutec.
-No sé porque... pero tengo malos presentimientos
-se dijo- quizá sea por lo que hice con mi hermano... mmmhhhh... no sé... además, esta, tiene que ser una obra bien ingeniosa, donde puedan ocultarse mis descendientes, el tiempo que les sea necesario.
Terminada su meditación volvió a Cajamarca, luego mandó a llamar a los más ingeniosos constructores de la época. Éstos en reunión de ideas, acordaron y diseñaron, tal y como iba a ser la construcción, de tan magna obra.
Se haría un túnel, al comenzar las faldas de ese gran cerro, el cual llegaría hasta bien abajo, donde corrían las aguas de un gran río.
De allí a tres kms a la derecha, se construiría una serie de tambos y aposentos pequeños, que quedarían ocultos, porque abajo, donde corría el río, había una densa, y gran vegetación, que crecía en las riveras del abismo, junto a los árboles, que parecían suspendidos en el aire, que daban un aire muy secreto al lugar, (allí mismo, hoy queda, el gran campamento Pachacutec)
Al conocer como iba ser construida la gran obra, Atahualpa dio su aprobación, y enseguida ordenó la construcción de la misma ¡Sería construida en el sitio, que él mismo había escogido!
La construcción tardó 18 meses. Se construyó el túnel secreto, y en su desembocadura la serie de tambos. Una vez concluida la obra, Atahualpa fue informado, y personalmente fue a inspeccionarla.
Al contemplar lo ingenioso del diseño, el inca se dio cuenta... que era justamente lo que había imaginado.
Regresó complacido, a Cajamarca... para tomar su acostumbrado, y cotidiano baño, termal.
Mientras se refrescaba, meditaba sobre la ley de Pachacutec... a la vez rogaba a su padre el sol, para que el imperio nunca sea destruido.
De pronto, se puso muy preocupado, y meditabundo entonces pensó...y decidió.
-Tengo que designar de una vez, a las personas que van a habitar, en la obra, que he mandado a construir.
Pensando esto, salió del baño termal, vistió sus ropas ataviadas en oro y plata, luego se dirigió a un gran salón, desde donde solía dirigir a sus vasallos. Entonces... tomando una determinante decisión, mandó a llamar, a una de sus tantas concubinas o coyas. Ella era una de las que gozaba, de su más alto aprecio, y confianza.
Cuando ésta llegó, el monarca la llamó a su lado, y con autoridad le dijo...
-he decidido que seas tú... quien vaya a habitar en el momento que te sea ordenado, a la obra que he mandado a construir. A la cual, aquí y ahora te digo, pondré por nombre, campamento Pachacutec...
en honor al gran inca. Cuando se te ordene -le dijo- Iras con todos tus hijos, que también son los míos... ¡y escucha bien lo que te voy a decir!...-aseveró mientras fruncía el ceño- es mi voluntad, que si algo ocurre con el imperio, o sepas que yo he muerto, le ciñas a mi primogénito la mascaypacha, que he mandado a traer del Cuzco, porque la tenía mi hermano Huascar... con ella lo estarás coronando inca, y mi sucesor... ¡no olvides nada, de lo que te estoy ordenando!, -exclamó con fuerza- porque si esto que hoy presiento, llegase a ocurrir, y ojalá mi padre el sol nunca lo permita, yo te haré llegar una carta, intima, donde te haré conocer muchas cosas secretas, que espero que tú, con cabalidad las hagas cumplir, y respetar.
¿Has entendido bien?... -preguntó con firmeza-.
-Gran señor... -respondió la coya- yo estoy aquí para servirte, y cumplir tu voluntad .Agradezco que de todas, me hayas elegido a mí, para tan noble propósito.
Desde ahora... te aseguro gran señor, que cumpliré hasta con mi vida, tu sagrada orden.
Sólo estaré esperando tu mandato, para salir con mis hijos a cumplir tu cometido... que desde ahora, será mío también...
-Muy bien...muy bien...-la interrumpió el inca- estoy complacido. Ya puedes retirarte a tus aposentos
-dijo, mientras le hacía un gesto con la mano- que yo estaré comunicándote cualquier percance-
Al transcurrir el tiempo... efímeras noticias llegaron a oídos de Atahualpa, sobre la ansiosa llegada de los españoles, pero él no dio mayor importancia a esto, pues decía que todo ser viviente, que habitase en el imperio... tenía que respetarlo y adorarlo, por ser él... el hijo del sol. Fue entonces, que organizó, un viaje al Cuzco.
Su litera que era el vehículo en el que siempre viajaba, fue cargada por 600 hombres, en turnos diferentes.
Ya en el Cuzco... impuso su dominio, manteniendo preso a Huascar, imponiendo de esa manera, su total gobierno, como nuevo inca del tahuantinsuyo.
Después ordenó y organizó otros viajes, por los cuatro suyos, (extensión total del tahuantinsuyo) donde a su llegada, era reconocido como el nuevo inca del gran imperio. Después de esto... regresó al Cuzco, desde donde comenzó su mandato.
Sin embargo... Atahualpa extrañaba la calidez de las aguas termales de Cajamarca y fue ese, uno de los motivos, por los que organizó su regreso. A su paso, también fue aclamado por el pueblo.
Ya en Cajamarca... en forma cotidiana tomaba sus acostumbrados baños termales. Mas... esa mañana, del 15 de noviembre de 1,532... cuando Atahualpa se encontraba disfrutando de su acostumbrado baño termal, le anunciaron la llegada, de uno de los emisarios del conquistador español F. Pizarro. Éste le traía una invitación del conquistador, para cenar juntos, conocerlo y rendirle honores.
Atahualpa de la manera más incauta, aceptó la invitación, que era una trampa, para tomarlo prisionero, y someter al imperio.
Al día siguiente... Atahualpa fue a cumplir con la invitación formulada. Su litera ataviada en oro y plata, era llevada con pleitesía por sus vasallos. Al llegar, el inca, fue atacado por los españoles, que
mataron a la mayoría de sus guerreros, tomándolo prisionero encerrándolo inmediatamente
Ya en prisión... Atahualpa se encontraba pensativo y meditabundo. Allí se daba cuenta, que el sueño de destrucción, que antaño había tenido el gran Pachacutec, para mal del imperio del sol... ¡había comenzado!
Fue entonces... que alzando los brazos en alto, en medio de la soledad de su cuarto... el inca cautivo, se dirigió insoslayable, al sol:
-Padre luminoso -le dijo mientras miraba por una ventana, que dejaba ver el andino y radiante cielo- de repente este es el merecido castigo, que hoy tengo que pagar, por mi codicia y soberbia, al haber causado la muerte de mí hermano Huascar... quien era el legítimo heredero, de tu imperio.
Más en esta hora... quisiera tener la sagacidad y audacia de Huayna Capac, la sabiduría de Inca-Roca, y tu poder... para enfrentar a estos invasores... -continuó clamando- quizá no sea posible... ¡siento un dolor profundo!...
-Como quisiera ahora, que tus calidos rayos me envuelvan, y me lleven junto a ti, luego me colmes de un poder enorme, e invencible... para poder así, liberar a tu imperio de esta opresión. Siento como la tristeza y la desgracia, hieren al Tahuantinsuyo-
Luego...el inca se dejó caer abatido, cabizbajo... y con el rostro en el suelo, extendió sus robustos brazos, y mientras rasgaba la tierra, sus músculos parecieron henchirse, y en su espalda, que estaba, algo descubierta se reflejaba el sol... que en lo alto parecía mirar, el melancólico momento.
Que tiempo estuvo así... ¡no lo sé!... pero después se levantó, y comenzó a caminar lentamente.
Dio muchas vueltas dentro del estrecho cuarto... luego buscando una solución, pensó ávidamente.
-Mmmhhhh...quizá estos invasores, quieran oro y plata, entonces a cambio de mi libertad, les ofreceré un cuarto lleno de oro, y dos de plata, hasta donde alcance la altura de mi brazo. El imperio del sol, tiene muchísima riqueza, y yo inmediatamente reuniré todo esto.
-Una vez libre, lucharé junto a mis guerreros por la libertad del imperio... y recuperaré nuevamente al tahuantinsuyo.
Fue en ese momento, que el inca detuvo su pausado andar... se había acordado de la ley secreta del gran Pachacutec, entonces resueltamente se dijo:
-¡Sí!...llego la hora... por lo que pueda pasar, tengo que asegurar la imperecedera existencia de mi raza, y del imperio de los incas. Voy a ordenar de una vez, que la coya que elegí, realice de una vez el viaje, junto con sus hijos, hacia el Campamento Pachacutec. Que viva allí, junto a la demás gente que tiene que escoger, hasta que toda esta pesadilla haya terminado-
Fue entonces... que golpeando la puerta de su encierro, llamó al guardián español, para pedirle que llame, a una parte de su corte real, que pernoctaba en las afueras de la prisión, para que le traigan con urgencia, al más fiel de sus servidores.
Un miembro de esa corte real, salió inmediatamente en busca de un chasqui (correo, o mensajero del imperio) éste al escuchar la orden de su señor, salió inmediatamente, en busca del fiel servidor.
Por fin lo encontró en un tambo, a las afueras de Cajamarca. Allí le explicó el mensaje del inca, luego juntos emprendieron el camino hacia la prisión de Atahualpa.
Cuando el fiel servidor entró al cuarto, el cautivo le pidió que se acercase más... que olvidara las reverencias, pues tendría una misión importante que cumplir.
Atahualpa entonces... comenzó a escribirle, en quechua, a la fiel coya... ¡a su elegida!... cuando terminó de redactar la carta, le dijo a su fiel servidor:
-Iras inmediatamente donde mi coya...su nombre es ucchuya. Le dirás, que la hora de su misión, ha llegado, y debe ir a esconderse, a la gran obra que mandé a construir.
-Dile que en esta carta que te doy, le explico en detalles, todo lo que debe hacer... ¡mi orden es indiscutible!... tú- le dijo seriamente- te encargaras de llevarla.
-Llévala rápido, y no te preocupes por mí... ¡escucha bien!... que viaje con todos sus hijos. Además deben viajar con ustedes, unos 400 hombres, 800 mujeres jóvenes, y una gran cantidad de niños, para asegurar la procreación de nuestra raza.
-Llevarán una gran cantidad de alimentos, para almacenarlos, durante mucho tiempo. También hiervas medicinales, ropas, armas de combate, semillas... y todo lo que ustedes crean que es necesario, y que les pueda hacer falta, para que así vivan mucho tiempo; en su escondite. -Continuó explicando el cautivo- Mira... también quiero que lleven toda clase de semilla, para que cuando se agoten las provisiones, ustedes por medio de la agricultura cultiven sus propios alimentos.
-Entrégale la carta a ucchuya para que la lea muy secretamente. Yo una vez ya libre, expulsaré del imperio a estos invasores, con la ayuda de mi padre el sol. Una vez victorioso, los mandaré a llamar, para que todos estén nuevamente a mi lado, ¡ah!, y una última y muy importante orden... que mi coya sólo lea la carta, y de cumplimiento a la misma, tan sólo, cuando tenga la certeza, de que yo he muerto... ¡entiendes!, mientras tanto, todos uds. estarán pendientes de mi regreso. Que si este no sucede, será por la voluntad de mi padre el sol. Entonces ustedes, recién darán cumplimiento a la orden, que les dejo en la carta-
Había terminado de decir esto, cuando fueron interrumpidos por el guardián de la prisión.
-Que salga inmediatamente tu servidor, porque tu tiempo se ha terminado.
Al escuchar esto, el fiel servidor se despidió con un fraternal y fuerte abrazo, de su señor. Luego escondiendo la carta, salió raudo del cuarto, que servia de prisión al inca.
Una vez lejos, y en compañía del chasqui, fue al encuentro de la coya elegida por Atahualpa. Ésta se encontraba a las afueras de Cajamarca, junto a una gran cantidad de indios, en plena labor agrícola.
Cuando llegó junto a ella, le hizo conocer la orden del inca. Muy conmovida... la coya inmediatamente, se dispuso a acatar la orden de su señor.
Reunieron a los hombres, y a las mujeres más fuertes, a muchos niños, a 6 ancianos, o concejeros También alistaron una gran cantidad de armas y provisiones, tal como lo había ordenado Atahualpa.
Una vez que todo estuvo listo... Ucchuya sus hijos, y el fiel servidor a la cabeza, guiados por el chasqui, emprendieron el camino rumbo a su inédito refugio, al =campamento Pachacutec.=
Viajaron durante 28 días, por aquel camino agreste, lleno de abismos, y rutas empedradas. Sólo sus cuerpos fuertes, y adaptados a las inclemencias del clima, hicieron posible, vencer la odisea, de aquel duro viaje.
Ya estaba amaneciendo, cuando los exhaustos viajeros, vieron por fin, la entrada del túnel secreto. Inmediatamente, con la rápida destreza que los caracterizaba... comenzaron a destapar la entrada, que se encontraba bloqueada por una gran roca, tapada por un espeso follaje. Todo esto lo sabían, ya que el chasqui conocía, el secreto de la entrada. Entraron presurosos... primero las 800 mujeres, luego los niños, después los 6 ancianos. Luego los hombres entraron las provisiones.
Una vez que todo estuvo dentro del túnel, sellaron nuevamente la entrada. Esta quedó tan sellada, tan oculta, y a simple vista nunca pudo ser descubierta. Entonces... los viajeros iniciaron el recorrido a lo largo del túnel. Encendieron las improvisadas piras que habían sido colocadas... y avanzaron, hasta llegar a la desembocadura. Al llegar hasta allí... los viajeros pudieron contemplar la belleza, de aquel panorama.
Un oculto y pequeño valle, muy frondoso, gracias a las cristalinas aguas del rió cashcash... les daba la bienvenida.
Este sería el lugar paradisíaco, que por muchos años... y hasta este tiempo... los acogería. Era por supuesto = el campamento Pachacutec =
Entonces... Ucchuya la fiel coya de Atahualpa, dispuso inmediatamente la limpieza y orden del lugar. Una vez que todo fue limpiado y ordenado... usaron las carpas indias que habían llevado. Luego, habilitando los tambos y aposentos, que habían sido construidos, armaron el campamento.
Había en la parte lateral, un gran salón. Ucchuya ordenó, que lo usaran, para almacenamiento... tanto para armas, como para las hiervas medicinales, ropas, y las provisiones, con los alimentos que habían acaparado.
En cambio, para almacenar las semillas, Ucchuya dispuso la rápida construcción, de otro cuarto más pequeño. De allí sacarían las semillas para sembrar, cuando les fuera necesario.
Una vez acabado el arduo trabajo de instalarse, tarea que duro dos días... Ucchuya acordó junto al fiel servidor, realizar al día siguiente, una reunión publica, con todos los habitantes del campamento.
¡Así lo hizo!... Fue la mañana, del siguiente día, que todos se encontraban reunidos en un gran atrio, el cual daba la idea, de haber sido construido, para grandes ceremonias con el pueblo.
Ucchuya y su fiel servidor, subieron a una parte alta. Una especie de tribuna, desde donde la coya, daría su mensaje al pueblo.
-Súbditos del imperio incaico -comenzó diciendo- estamos aquí por orden del hijo del sol, mi señor... el inca Atahualpa.
-Estamos aquí también pues afuera, ha comenzado una crisis, que afecta mucho, la tranquilidad del imperio.
¡Escuchen!... nosotros permaneceremos aquí, hasta que toda esa crisis pase, y nuestro señor nos mande a llamar.
-Ahora... nuestra permanencia aquí, va a ser muy secreta. La idea es que nadie nos descubra, que nadie sepa que existe este lugar. Por eso, nadie saldrá nunca para afuera, hasta el día que así, yo lo decida -aseveró-.Desde ahora, y por orden de Atahualpa, yo tomaré mando de este campamento... al que llamaremos Pachacutec. Aquí junto a mi fiel servidor, y llevados por la sabiduría de los seis ancianos, que conformaran el venerable concejo de los orejones... todos lucharemos, para que el bienestar, reine para todos, durante nuestra estadía en este lugar. -termino de decir la coya, cediéndole la palabra, al fiel servidor-
-Nosotros -dijo éste- velaremos por el bienestar de todos ustedes. Todo lo que aquí se haga, o, se deje de hacer... será sólo la voluntad del inca, pues quiero que ustedes sepan, que todo esto, nos fue encargado con mucha anterioridad.
-Quizá estemos aquí poco tiempo, o quizá, toda la vida... eso no lo sabemos. Pero quiero decirles que nosotros somos súbditos del imperio, y por lo tanto nos debemos a el. ¡El imperio es nuestra razón de vivir!
-Aquí todos, haremos una vida normal, realizaremos nuestras labores cotidianas... y los que quieran, pueden escoger su pareja, y formar una familia. Ucchuya y yo, les damos la bienvenida, en nombre del imperio del sol.
Sabemos que nos han entendido, y como les dije... todos vamos a trabajar juntos, para que Atahualpa esté orgulloso de nosotros... ¿está bien? -Terminó preguntando el fiel servidor-
Un murmullo de aceptación se oyó por todo el campamento... así, el pueblo... cumpliría fielmente, la voluntad de su señor.
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Imperio en zozobra
Ya habían transcurrido dos años, desde que ellos llegaron al campamento, y allí la vida transcurría normal, pues todos trabajaban en sus quehaceres.
Los hombres construían tambos para vivir mejor, y las mujeres hacían trabajos manuales, dedicándose además, de otros quehaceres, al cuidado de los niños. Sin embargo... todo este tiempo...Ucchuya había estado íntimamente inquieta.
¿Qué habrá pasado con mi señor Atahualpa? se preguntaba. ¿Por qué todo este tiempo, no nos ha mandado a llamar?
¿Acaso... quizá todo se ha complicado?... ¿estará mi señor con salud, y vivo? ¿o, quizá, muerto? eran muchas sus interrogantes, y no tenía ninguna respuesta.
Fue entonces, que la coya, decidió averiguar sobre el destino de su señor. ¡Si! Tenia que averiguar que había sucedido. Entonces, mandó a llamar al chasqui...éste era el hombre ideal, para que salga a buscar, las respuestas que necesitaba. Al hablar con el chasqui...le dijo:
-tengo una misión para ti, muy riesgosa, y secreta. Mira, saldrás solo, al anochecer, sin ser visto, y regresaras de la misma manera. Quiero que vayas afuera, para saber que ha sucedido, con nuestro señor el inca.
-Quiero saber que está aconteciendo en el imperio, saber si Atahualpa ya está en libertad. Si ya expulsó los invasores del Tahuantinsuyo. Si es así, habla con él... pregúntale a mi señor, ¿cuándo nos va a mandar a recoger?
-Trata de averiguar, todo lo que puedas, y no tardes más de lo necesario en regresar -terminó ordenando la coya- ahora vete, y cumple lo que te ordeno-
El chasqui, fiel a las órdenes de la coya, alistó presuroso el viaje, al exterior del Campamento. Llevó provisiones, y todo lo que necesitaba, para tan magno fin. Los guardianes que cuidaban la salida del túnel secreto, al recibir la orden de Ucchuya, lo dejaron salir
Una vez fuera, volvió a tapar la entrada secreta como estaba, luego viajó durante una semana, por caminos arduos y escabrosos, tratando de no ser visto, hasta que al fin llegó, a un tambo, cerca de Cajamarca.
Al conversar con el guardián del tambo, éste le dijo que sabía, que el inca, había pagado un cuarto lleno oro, y otros dos llenos de plata, hasta donde alcanzaba su mano, pero no sabía si en verdad; lo habían liberado. Es más, dijo que sabía que los invasores, pretendían asesinarlo.
Esto inquietó demasiado al chasqui, que parándose inmediatamente, continuó su viaje. Corrió y corrió incansablemente... y no paró, hasta llegar cerca de la plaza, donde Atahualpa fue capturado.
Allí había un guardián español. El chasqui salió de su escondite, y buscando en sus alforjas, sacó un guaco de oro macizo. Luego, acercándose al guardián, se lo ofreció; a cambio de información.
Al ver el oro, los ojos del español, se llenaron de codicia, por eso, llevando al chasqui a un lugar apartado, aceptó el trato.
-Mira - le dijo - el inca... ¡ha muerto! El 26 de julio de 1533, bajo la pena del garrote, o estrangulamiento.
En este momento, tu imperio ha comenzado a caerse, y todo lo que queda de tu raza, va hacer exterminado, o esclavizado, pues aquí se impondrá la ley de España, y el nuevo monarca, será mi rey.
-Así que si quieres vivir... lárgate de una vez, y dame mi pago... es todo lo que te quiero decir-
Entonces fue... que el chasqui, lacerado por un fuerte dolor, emprendió la retirada. Corrió y corrió como el viento. No supo ni que tiempo pasó, pues cuando se dio cuenta, ya había ya llegado al túnel secreto.
Tomando la precaución de no ser visto, ingresó rápidamente, volviendo a dejar todo como estaba. Volvió a correr por el túnel, llegando muy sudoroso y agitado, al lado de ucchuya. Ésta al verlo, se lleno de incógnitas..., una mezcla de alegrías, y tristezas, rodearon a la coya.
-¿Qué ha pasado...? Cuéntame rápido, lo que sabes -preguntó con ansiedad-.
-Ssseeeeñora -dijo nervioso al responder- son malas noticias las que traigo.
-¡Habla ya!... por el dios sol, habla de una vez...
-dijo enérgica, mientras en su mirada había tristeza y incertidumbre.
-sseeñora...-respondió nervioso- el inca.... hhhaaaa... ¡muerto!
-¿Qqquuueeee?... ¿coommooooo?..-gritó la coya-
-Sssi señora... el inca ha sido asesinado, por hombres extraños... y son aquellos que lo tomaron prisionero.
Ellos dicen, que el imperio de los incas ha llegado a su fin, y que ellos serán los nuevos dueños; del tahuantinsuyo-
Ucchuya se cubrió el rostro con ambas manos. No quiso escuchar más. Luego de pedirle al chasqui que la deje sola, entró a su aposento. A solas, ya no pudo contenerse más, y lloró amargamente. Ella esperaba todo... menos la muerte del inca. La ilusión de volver a su lado... ¡había terminado!
Mas...sin embargo, acostumbrada a grandes retos y desafíos, luego de un gran rato de dudas, se levantó. La responsabilidad, la gran responsabilidad estaba en sus manos. Ella sería quien tendría que hacer realidad, y sin errores, la ley del gran Pachacutec... ¿acaso los apus, ya la habían elegido a ella? sólo sabía... que ya no tenía tiempo, para tristezas.
Esa noche, no podía conciliar el sueño, meditaba y meditaba. Fue entonces, que buscando en un cofre, que celosamente guardaba en un rincón, donde encontró la carta, que le había mandado el inca.
Muy temblorosa, e inquieta, tomó la carta entre sus manos, luego de estrujarla con cierta devoción...la abrió. Al leerla quedó maravillada y temblorosa... el futuro del tahuantinsuyo estaba en sus manos.
¡No había tiempo que perder!
Al día siguiente, ordenó una reunión con su fiel servidor, y los seis concejeros. Allí acordarían, el procedimiento que tenían que seguir, para dar cumplimiento, a la orden del inca... y hacer realidad la ley secreta de Pachacutec; ¡perennizar su raza!
Luego... volvió la mirada hacia fuera, y observó con seriedad y altivez, a su hijo Ayar Sinchi. Él sería el sucesor de Atahualpa, en aquella clandestinidad. Procedió a llamarlo, y con gran emoción, le dijo...
-Hijo mío debes saber que tu padre -ocultó el rostro entre las manos antes de decir- ... ¡ha muerto!...-
Luego de observar la conmoción, que la noticia había causado en su hijo, continuó hablando -fue su voluntad, que el primogénito de mis hijos, lo suceda en el trono, y en este caso eres tú, hijo mío. Prepararé todo, para que ocupes el lugar de tu padre, en el imperio-
Luego de sentir una mezcla, de tristeza, rabia y alegría...Ayar Sinchy, miró al horizonte, y aceptó con furor, la voluntad de sus padres.
Al día siguiente,ya estaban los seis concejeros, el fiel servidor, la coya, y Ayar sinchy reunidos, mas un silencio solemne, reinaba en el salón.
Los concejeros estaban muy extrañados, por la rapidez con que se efectuaba aquella reunión, mas al llegar Ucchuya, la recibieron con una solemne bienvenida. Entonces fue, que el más anciano de los concejeros dijo...
-Aquí estamos señora... ¿en qué podemos servirte?
Antes de empezar a hablar, Ucchuya se sumió en un profundo silencio.
-Señores - dijo al salir de su mutismo - el imperio se encuentra en graves dificultades -después de una pausa continuó hablando- el chasqui que envié por noticias al exterior, me ha traído el peor de los mensajes -hizo otra pausa, antes de anunciar con gravedad-
-Nuestro señor...el inca... ¡hhha muerto!
Un enorme gesto de incertidumbre, cruzó por cada rostro, de los que allí estaban, aguijoneando sus corazones.
-¿Cómo dice la señora?...- preguntó consternado el fiel servidor- .
-Como lo escuchan, Atahualpa ha muerto asesinado por manos de extraños. Se dice que fueron los invasores, que quieren aniquilar nuestra raza...
¡Ellos, lo mataron!...pues quieren llevarse nuestras riquezas, nuestro patrimonio... para luego imponer, su ley de abusos y flagelos, en el tahuantinsuyo-
-Pero señora... ¿y cómo sabremos, qué todo lo que dice el chasqui es cierto? -interrumpió incrédulo el fiel servidor-
-Hay una prueba que es contundente, y a la vez inconfundible -recalcó la coya-
El chasqui antes de volver, fue a recoger la mascapaycha, que Atahualpa le había arrebatado a su hermano Huascar,, y que la había dejado encargada a uno de sus servidores. A éste, el inca le había ordenado, que no entregue a nadie la mascapaycha... hasta que él salga de su prisión... o que esté seguro que él haya muerto. Entonces, si el chasqui nos trajo la mascapaycha, es porque el inca ¡ha muerto! Pues aunque es cierto, que Atahualpa nunca lució la mascapaycha en su cabeza, si me dejó orden, para que su sucesor lo haga-
Entonces en forma abrupta, el fiel servidor se puso de pie, y al recordar las ordenes que personalmente el inca le dejara, muy resuelto le dijo a la coya.
-Señora... yo creo que debe usted leer, la carta que le entregué de parte de mi señor, ahora que ya sabemos que el imperio se encuentra, en graves dificultades, pues debe usted tomar, de aquí en adelante, medidas transcendentales en nuestra comunidad.
Tendrá que adoptar con urgencia, las medidas de hecho... para cumplir así, con la voluntad del inca-
Poniéndose inmediatamente de pie, adelantándose unos pasos, resueltamente la coya aseveró...
-Señores... en la carta que recibí de parte de mi señor... allí me ordena que sea yo misma, quien corone con la mascapaycha y el sunturpauccar, que son los más altos símbolos de poder en el imperio, a mi hijo el primogénito, y lo declare su sucesor.
-Éste será el nuevo inca del imperio del sol. Cierto que ahora está en gran zozobra, pero él, tendrá que sacarlo adelante. Pero también... después de su arribo al poder, el nuevo inca, nos tiene que dar a conocer a todos, la ley secreta de Pachacutec. Que la cumpla, y la haga cumplir con su sucesor, y así sucesivamente, hasta que el gran renacimiento del imperio... llegue. Ahora bien... parte de esta ley, consiste en guardar en secreto, este campamento, hasta el momento; en que recuperemos el imperio.
-Entonces... que el nuevo inca y sus sucesores, si acaso los hay... gobiernen aquí, dentro de este campamento, como lo hubieran hecho en el gran tahuantinsuyo-
-Entonces señora...-preguntó el fiel servidor- tu hijo Ayar Sinchy... ¿será el nuevo inca?...
-¡Así será! -respondió la coya-
-Entonces que Ayar Sinchy asuma rápidamente el poder -aprobaron los concejeros
-Muy bien... muy bien -puntualizaron los demás-
-Entonces señores... la coronación se llevará a cabo dentro de dos días -terminó aseverando la coya-.
-¡Así se hará! ... por el bien del imperio -acordaron todos-
En las horas siguientes, Ucchuya ordenó que se construyera un hermoso tambo, y en su interior un gran aposento, con matices en oro y plata, y grandes adornos en honor al sol. Este sería el lugar, desde donde el nuevo inca, dirigiría altivo al alicaído imperio.
También ordenó, la construcción de un altillo, y de un mirador, rodeado de muchos asientos. Todo esto tenía que estar listo en dos días, pues allí se llevaría a cabo, la ascensión al poder de Ayar Sinchy.
Aquella tarde, después de transcurridos los dos días... todos los habitantes del campamento, se encontraban reunidos en el gran atrio. Lucían sus mejores vestiduras, pues la ocasión lo ameritaba. Para muchos de ellos, esta sería la primera vez, que verían la coronación de un inca.
Ya eran las tres p.m. de aquella tarde, cuando Ucchuya, Ayar Sinchy, el fiel servidor, y una pequeña corte real, hicieron su aparición hacia el enorme atrio, acondicionado para esa ocasión especial. Ellos avanzaron con paso marcial y decidido, hacia el palco real. Una especie de lujoso altillo casi dorado.
Todos los presentes a la ceremonia se encontraban de pie, con la mirada fija en el suelo como señal, de una reverenciada bienvenida...
En el palco, se habían acomodado ocho sillones grandes, y uno muy especial, como un improvisado trono. Además en la parte trasera, había muchos asientos, y en el reclinatorio de aquel sillón especial, había dibujos en honor al sol, la luna, la lluvia y a la pachamama (la tierra)
Una vez que todos estuvieron en el palco (o altillo) se acomodaron pausadamente, en sus respectivos lugares, Ucchuya seguía cerca del sillón especial, que todavía no era ocupado, pues Ayar Sinchy, aún permanecía de pie.
Fue después de un solemne silencio, que Ucchuya pidió la atención de los presentes.
-Señores... habitantes de campamento... y miembros del Tahuantinsuyo. Es para mi un privilegio, vivir este momento tan especial. Quiero decirles, que el imperio atraviesa muy difíciles momentos -dio un hondo suspiro Antes de decir- nuestro señor... el inca... ¡ha muerto!! .
Observando el estupor en los allí presentes, calló solemnemente... después de un breve silencio... continuó diciendo.
-Mi responsabilidad, es hacer cumplir sus deseos, y su recia voluntad. Y su voluntad, fue que yo corone aquí en este campamento a su sucesor, como el nuevo inca.
Quiero decirles, que nos ha tocado vivir momentos difíciles y de recesión. Ahora nos toca demostrar, que somos capaces de salir adelante, venciendo a la adversidad.
-También quiero decirles, que viviremos aquí escondidos, por tiempo indefinido. Este día, con la coronación del nuevo inca, estaremos echando las bases, para un nuevo tiempo... y para un nuevo mando en el imperio.
-Ahora bien... quiero hoy decirles, que el nuevo gobernante que regirá los destinos del imperio, de aquí en adelante... será mi hijo Áyar Sinchy... que es también hijo de Atahualpa.
Él, por orden de su padre, será el nuevo inca. Ahora... los seis ancianos conformarán el venerable concejo de los orejones... y mi fiel servidor, quien ha demostrado su lealtad en todo momento, será quien asesore al inca en todo momento. Él será, quien elija a las autoridades de menor rango, para qué estén al servicio del imperio -acotó con autoridad-
Todos los que en ese momento ocupaban el altillo, dieron unos pasos adelante, luego hicieron un gesto de reverencia... que fue imitado por los demás que allí se encontraban reunidos.
Fue entonces qué Uccuya... pidió a los concejeros, al servidor, y a la pequeña corte real, que se acercaran, pues la coronación... la ascensión al mando, para Ayar Sinchy... iba a comenzar.
Con un palmo de manos, Ucchuya hizo un gesto sonoro... y al momento diez hermosas ñustas, o vírgenes del sol, aparecieron en escena. En una bandeja de oro, llevaban para entregar a la coya, los máximos símbolos del poder y la realeza del imperio. La mascapaycha, y el bastón de mando; o sunturpauccar.
Ucchuya tomó la bandeja entre sus manos, y llegó cerca de su hijo.Ayar Sinchy, que rodeado de los concejeros, y del servidor... se alistó para ese momento tan especial.
La bandeja de oro, fue puesta en lo alto por la coya, quien con los brazos arriba, dirigió una imponente mirada al sol, que en esos precisos momentos, lucia radiante, entre el azul cielo andino. Murmuró unas palabras dirigidas al apu, y bajó los brazos. Luego dirigió la mirada firme hacia Ayar Sinchy, quien ya se encontraba listo, para asumir el poder.
Fue entonces, que tomando la mascapaycha, se paró frente a su hijo... y antes de coronarlo, le dijo lo siguiente...
-Ayar Sinchy... hijo de Atahualpa... desde ahora, tú serás... el nuevo inca, y gobernarás el imperio por voluntad de tu padre.
-La dignidad que te otorga el ser hijo del sol, será respetada y venerada, por todos a los aquí que vas a gobernar. También cabe resaltar que tu mandato será vitalicio... pues gobernaras hasta el día de tu muerte-
Al terminar de decir esto, la coya alargó las manos hacia la bandeja de oro, para coger la mascapaycha Entonces alzándola, y mirando nuevamente al sol, hizo ante este, un gesto reverencial.
Luego de pedirle el pase correspondiente a su apu... colocó con honda devoción, la mascapaycha en la cabeza de Ayar Sinchy
Una vez, ya coronado como el nuevo inca... Ayar Sinchy se puso de pie, para escuchar las palabras de su madre.
-Ayar Sincchy... a partir de este momento... ¡eres el nuevo inca del imperio del sol!...gobierna y se justo, Pues aunque el imperio, hoy pase, por momentos difíciles... creemos que tú, sabrás sacarlo adelante, restituyéndole la grandeza de la que siempre gozó. Aseveró, mientras le hacia entrega del bastón real, que al llegar a las manos del nuevo inca... se convertía en el cetro de mando, o sunturpauccar.
Cinco hermosas vírgenes del sol, se acercaron en ese momento. Traían en b

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